Mensaje a la iglesia de Laodicea

 

 

 

Y escribe al ángel de la iglesia en Laodicea: He aquí el Amén, el testigo fiel y verdadero, el principio de la creación de Dios, dice esto: 15. Yo conozco tus obras, que ni eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueses frío o caliente! 16. Pero por cuanto eres tibio, y no frío ni caliente, te vomitaré de mi boca. 17. Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo. 18. Por tanto, yo te aconsejo que de mí compres oro refinado en fuego, para que seas rico, y vestiduras blancas para vestirte, y que no se descubra la vergüenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas. 19. Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete. 20. He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo. 21. Al que venciere, le daré que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido, y me he sentado con mi Padre en su trono. 22. El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias” (Apocalipsis 3:14-22)

 

En los capítulos de apocalipsis 2 y 3 se dan mensajes a siete iglesias que se encuentran en el Asia Menor, territorio de la actual Turquía.

Estas iglesias son Éfeso, Esmirna, Pérgamo, Tiatira, Sardis, Filadelfia y Laodicea.

Cada una de estas iglesias tenían unas características concretas y el Espíritu Santo les habla y les corrige o aprueba y felicita a cada una de ellas.

Sobre la interpretación de este pasaje se han dado varias diferentes, pero la realidad es que eran iglesias reales, que existían en aquel entonces, y que cada una de ellas era una iglesia tipo de las muchas iglesias que posteriormente ha habido en el mundo.

La última iglesia de la que habla es Laodicea, veamos que dice acerca de esta iglesia.

 

1.- Escribe al Ángel.- Este es el inicio que aparece en cada una de las iglesias, Dios diciendo al apóstol Juan que escriba al ángel de la iglesia.

¿Quién es el ángel? En primer lugar es importante saber que no se refiere a un espíritu bueno que está en la iglesia, se refiere a una persona física.

La palabra ángel significa mensajero, el que trae un mensaje.

Los ángeles espirituales son mandados por Dios para traer un mensaje, de ahí el nombre, y por extensión se llaman así a todos los seres espirituales.

Incluso a los demonios se les dice ángeles caídos.

Pero ángel significa mensajero. Un cartero es un ángel porque trae un mensaje escrito en una carta.

En este contexto el ángel es el que da el mensaje a la iglesia, los pastores que oyen de Dios y repiten a la iglesia lo que Dios dice.

Esto nos lleva a saber que un pastor es un mensajero, no un inventor de mensajes. Un pastor no tiene mensaje que dar, solo es portavoz del mensaje de Dios.

Un pastor ha de transmitir lo que antes ha oído.

 

2.- Características de Cristo.-

  1. a) Amén.- Palabra hebrea en un texto griego.

Amén significa “así sea”,  “así es”, “lo verdadero”, “lo auténtico”, “lo correcto”.

Decir que Jesús es el amén es darle la máxima consideración en cuanto a autenticidad y verdad. “Yo soy el camino, la verdad y la vida”

Amén es lo contrario de mentira, duda o falsedad.

  1. b) Testigo fiel y verdadero.- Ambos conceptos están incluidos en el vocablo Amén, así que esto es un desarrollo del significado Amén.

Sin embargo tiene un matiz: “el que sabe lo que dice y dice lo que sabe” Alguien sincero y veraz, alguien que no engaña.

  1. c) El principio de la creación.- La palabra que se usa para principio es “Arjé”, no “protos”.

Esto es importante, ya que si se hubiese escrito “protos” estaría diciendo que es el primero en orden, el primer creado.

Sin embargo al decir “arjé” lo que dice es origen, aquel del que emana la creación.

Jesús es el “arjé” la fuerza que produjo todo lo existente y que por tanto es el principio de todo.

Principio no como orden, sino como fuerza activa de la cual se desprende todo lo demás.

 

3.- Problemas de Laodicea.-

  1. a) No era fría ni caliente.- (V.15-18) Se sentían satisfechos en su situación, se creían ricos, y que no necesitaban de nada.
  2. b) Estaban equivocados.- Tenían necesidad de Dios y no se daban cuenta.

Con cumplir con ciertas normas religiosas se conformaban.

El autoengaño es un problema que viene cuando pensamos que estamos bien.

Dios nos humilla o nos debilita para que no nos auto-engañemos.

  1. c) Nunca debemos sentirnos conformes con lo que tenemos, somos o hemos logrado.- Siempre hay más, siempre tenemos que avanzar.

 

4.- Consejo de Dios:

  1. a) De mí.- Que la provisión no nos venga de nuestra seguridad personal, ni de nuestras riquezas, sino de Dios y de nuestra dependencia de Él.
  2. b) Compres.- Hemos de aprender a pagar el precio del servicio a Dios.

No busques regalos, aprende a dar para recibir.

Si Dios te regala cosas, está bien, pero no busques tú el regalo.

  1. c) Oro refinado.- Dios es el que tiene el auténtico oro. El oro que tenían no era puro, estaba contaminado.
  2. d) La auténtica riqueza viene de Dios.- Ellos confiaban en su riqueza, pero Dios es nuestra auténtica riqueza, la riqueza de calidad viene de Dios, el oro auténtico, el puro, el de calidad sólo viene de Dios.

 

5.- La corrección de Dios.- “Yo reprendo y castigo a todos los que amo; sé, pues, celoso, y arrepiéntete” (V.19)

Si ponemos nuestra fe y confianza en algo que no sea Dios, Él va a provocar un terremoto en nuestras vidas para que volvamos a mirarle.

Eso nos lo hace porque nos ama.

Cuando venga el castigo de Dios no nos resistamos, sino aceptémoslo y crezcamos en Él.

 

6.- El te llama.- “He aquí, yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él, y cenaré con él, y él conmigo” (V. 20)

Esto está escrito para la iglesia, no para los impíos.

Dios llama a tu puerta para porque te ama, y a pesar de nuestros desvaríos, Él está preparando mesa para cenar contigo.

 

7.- Recompensa.- Dios premia a los vencedores.

Dios busca a vencedores, no a perfectos.

Dios busca a gente que sepa corregir su camino, que sabe dejar la tibieza, que saber dejar su confianza en lo material y que pone su confianza en Él.

Los que cenan con Él, son los que se sientan en el trono de Dios.

Los que se sientan en el trono son los que gobiernan.

Dios está buscando una iglesia que sepa arrepentirse, que sepa corregir sus malos caminos, para que sepa gobernar y conquistar para Dios.

 

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