El rey y el reino

Y habiéndole señalado un día, vinieron a él muchos a la posada, a los cuales les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús, tanto por la ley de Moisés como por los profetas.24. Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían. 25. Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra: Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: 26. Ve a este pueblo, y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; 27. Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane. 28. Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán. 29. Y cuando hubo dicho esto, los judíos se fueron, teniendo gran discusión entre sí. 30. Y Pablo permaneció dos años enteros en una casa alquilada, y recibía a todos los que a él venían, 31. predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo, abiertamente y sin impedimento” (Hechos 28:23-31)

 

Este pasaje es del final del libro de Hechos.

Hechos fue escrito por el evangelista Lucas, que también escribió el evangelio de Lucas.

Este libro nos narra algunos acontecimientos destacados de la primera iglesia.

Es tanta la mano de Dios sobre los apóstoles que algunos dicen que en vez de llamarse “Hechos de los apóstoles” debería llamarse “Hechos del Espíritu Santo”.

En este pasaje aprendemos varias lecciones:

 

1.- En lo peor hay provisión

Pablo estaba preso en Roma, y de forma especial se le permite estar fuera de la cárcel, en una casa alquilada con tan solo un guarda que la custodiaba.  “pero a Pablo se le permitió vivir aparte, con un soldado que le custodiase” (V.16)

De forma milagrosa Dios le permite a Pablo estar fuera de la cárcel y predicar el evangelio desde una casa alquilada durante los dos años que estuvo.

Lo peor puede convertirse en lo mejor en las manos de Dios.

Dios abre puertas de bendición en los peores escenarios.

El que pone a Dios primero va a ver la mano de Dios sobre su vida.

 

2.- La gente iba a su casa.

La iglesia tiene que salir, no hemos de permitir que el diablo nos robe la calle, pero la iglesia tiene que invitar a la gente a su casa.

La iglesia ha de estar con las puertas abiertas para recibir a aquellos que necesitan la palabra de esperanza.

“Vinieron muchos”.- La voz del apóstol movilizaba a muchos, y muchos asistieron a oírle.

Dios nos insta a que tengamos casas abiertas e iglesias abiertas para la extensión del reino de Dios.

 

3.- La predicación de Pablo.

Les declaraba y les testificaba el reino de Dios desde la mañana hasta la tarde, persuadiéndoles acerca de Jesús”

Les predicaba del reino de Dios y de Jesús. Del reino y del Rey.

La iglesia ha de hablar del reino y del rey.

Dios quiere gobernar en la tierra y establecer su reino, y este lugar en el que gobierna se llama iglesia.

En un mundo donde el diablo y los hombres quieren gobernar, Dios quiere establecer un gobierno diferente, el gobierno del reino de Dios, para que todos puedan ver que hay una forma diferente de gobernar.

El reino tiene sus leyes, la Biblia es la norma del reino de Dios.

Cuando aplicamos la Biblia, el éxito se manifiesta en la vida de aquellos que la viven.

4.- Unos si y otros no.

Y algunos asentían a lo que se decía, pero otros no creían” (V.24)

Siempre vamos a encontrarnos con esto, unos sí y otros no.

No se desanimen, unos sí y otros no.

En la parábola de la red se nos dice que después de la pesca unos sí y otros no.

Usted predique, pero no se frustre, porque unos sí y otros no.

Cuando piense en unos sí y otros no, piense más en los que sí que en los que no.

Estamos en la iglesia para encontrar a los que sí.

 

5.- Oír y no entender.

¿Por qué algunos no entienden?: “Porque el corazón de este pueblo se ha engrosado”.

En no oír lo de Dios el apóstol lo define como corazón engrosado.

Parece que se oye y se ve con el corazón más que con el oído y el ojo.

“Corazón engrosado” en otras versiones pone: “indispuesto a recibir” “”endurecido” “se ha vuelto insensible”

Pero la que entiendo que define mejor es “corazón engrosado” se puso gordo.

¿Con que se ha engrosado el corazón? ¿Qué se ha metido para que no quepa el evangelio?

Lo que se meta en el corazón, puede impedir que la palabra fructifique en un corazón.

“De la abundancia del corazón la boca habla” y según la abundancia el corazón decide.

Si se desprende de lo que frena la aceptación del evangelio de Dios, va a entender y disfrutar de la bendición de estar con Dios.

 

6.- Evangelio para todos.

“Sabed, pues, que a los gentiles es enviada esta salvación de Dios; y ellos oirán” (V.28)

El evangelio es para los judíos y para los que no lo somos.

En todos lados hay gente con corazón engrosado, y gente con corazón liviano para recibir al reino y al rey.

Pablo declaraba a los judíos algo de tremendas consecuencias para nosotros: a los gentiles es enviada esta salvación”.

Ya el evangelio no es exclusivo de un pueblo, ya es para todos los seres humanos.

“Y ellos oirán” Los gentiles oímos, usted y yo somos gentiles que hemos oído. ¡Profecía cumplida!

“Y recibía a todos los que a él venían” Empezó con los judíos, pero acabó con todos los que venían.

 

7.- Kerigma y didaké. 

Predicando el reino de Dios y enseñando acerca del Señor Jesucristo”

Estas dos palabra “predicando y enseñando” esconden una revelación muy importante para el cristiano.

Proclamar en griego es Kerigma.- Implica hablar a otros del reino, decir lo maravilloso que es el reino, anunciar que hay una nueva oportunidad con el reino.

Enseñar, en griego Didaké.- Es mostrar las normas y reglas que hay que cumplir para que el reino se establezca.

Se predica el reino de Dios, pero para que haya reino hay que obedecer al rey con las normas y leyes que Él establece.

No se puede extender el maravilloso reino de Dios sin la obediencia al rey.

Hay gente que no quiere obedecer al rey, no llega a nada.

Cuando obedecemos al rey, vamos a recibir y vivir en el reino de Dios.

Obedecer al rey es disfrutar de la maravilla del reino de Poder de Dios.

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