“Pablo, siervo de Jesucristo, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios, 2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras, 3 acerca de su Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que era del linaje de David según la carne,4 que fue declarado Hijo de Dios con poder, según el Espíritu de santidad, por la resurrección de entre los muertos, 5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado, para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre; 6 entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo; 7 a todos los que estáis en Roma, amados de Dios, llamados a ser santos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo” (Romanos 1:1-7)

 

Pablo escribía cartas a los hermanos e iglesias en diferentes lugares para con ellas establecer la doctrina y la dirección que la iglesia tenía que tener.

Cualquier institución del mundo precisa dirección, sin dirección no se llega a ningún lado, Dios ha escogido a los ministerios para dar dirección a la iglesia.

Cuando alguien da dirección e información está marcando la acción que se debe seguir y si se obedece hay efectividad.

Toda institución precisa dos cosas: Dirección y obediencia.

Las cartas de Pablo son efectivas si se obedecen. La dirección es importante y la obediencia también.

Esta carta tiene una introducción, que es un saludo, y es de él de lo que vamos a hablar hoy.

 

1.- Inmersión total en el llamado.-

Se presenta como Pablo, pero este es la traducción al griego de su nombre judío Saulo.

Pablo se sumerge tanto en el ambiente al que Dios le llamó que se cambió hasta el nombre.

Hydson Tylor, misionero en China, se vestía con la ropa que utilizaban los chinos en su época.

Hacerse a los gentiles no es para pecar como ellos.

 

2.- Siervo de Jesucristo.-

Pablo se define como esclavo de Jesús. Claro es un esclavo voluntario.

La conversión es esto, dejar de hacer tu voluntad y hacer la de Dios.

La diferencia entre el cristiano y la gente del mundo es que el cristiano obedece a Dios, no hace lo que quiere sino lo que Dios dice.

 

3.- Primero siervo, luego llamado.-

Dios le llama a ser apóstol porque había decidido obedecerle.

Dios no llama a los que hacen lo que quieren, sino a los que obedecen a Dios.

Si quieres que Dios te llame para que le sirvas, primero entrega tu voluntad a Dios, lo demás vendrá después.

 

4.- Apartado.-

Dios llama a los que son sus siervos para apartarlos.

“El que mucho abarca poco aprieta” La dispersión es una de las causas del fracaso.

Dios quiere que nos centremos en lo que es verdaderamente importante, que es el llamado que Dios nos hace.

Somos apartados para el evangelio, para predicar las buenas noticias de la salvación de Dios.

 

5.- Evangelio

a.- Prometido por los profetas (V.2)

b.- Es sobre Jesús (V.3)

c.- Jesús resucitó (V.4)

d.- Recibimos del Cristo resucitado: La gracia inmerecida para salvarnos y el apostolado.

e.-  El evangelio es: “para la obediencia a la fe” El que se convierte obedece.

                                “en todas las naciones” Ha de ser predicado en todo el mundo.

 

6.- Todos somos destinatarios del evangelio.-

“entre las cuales estáis también vosotros, llamados a ser de Jesucristo”

El evangelio es para todos, también para los romanos que estaban recibiendo esta carta, para los chinos, para los americanos, para los africanos, europeos y de cualquier otro lugar de este planeta.

El evangelio es universal, es para todas las naciones, porque Jesús vino para salvar al mundo.

 

7.- Les desea gracia y paz.-

“Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”

La Gracia es la  que no se merece, que no es otra cosa que el perdón de pecados.

La paz es la palabra griega “Eirene” para decir “Shalóm”, que es una paz que abarca todos las áreas de la vida.

El texto que tal vez refleja mejor esta paz es Filipenses 4:7 “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”

a.- Es de Dios.

b.- Sobrepasa todo entendimiento.

c.- Guarda los corazones.

d.- Guarda los pensamientos en Cristo.

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