Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades. 2Y los envió a predicar el reino de Dios, y a sanar a los enfermos. 3Y les dijo: No toméis nada para el camino, ni bordón, ni alforja, ni pan, ni dinero; ni llevéis dos túnicas. 4Y en cualquier casa donde entréis, quedad allí, y de allí salid. 5Y dondequiera que no os recibieren, salid de aquella ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pies en testimonio contra ellos. 6Y saliendo, pasaban por todas las aldeas, anunciando el evangelio y sanando por todas partes” (Lucas 9:1-6)

En este pasaje vemos las siguientes cosas:

1.- Jesús no era conformista.-

Este pasaje es sorprendente pero muestra la disposición de Jesús en extender el evangelio en vez de ser conformista con lo que ha logrado.

Jesús no se conforma con  tener doce discípulos sino que entiende que el reino de Dios ha de llegar a todos.

Si tienes visión de reino has de entender que el rey quiere serlo de todo el mundo.

 

2.- Método de crecimiento de la iglesia.-

Jesús está predicando el evangelio, y le siguen 12 apóstoles.

Una vez estos doce están con Él, les envía a predicar el evangelio dándoles poder y autoridad.

En este momento se pasa automáticamente de ser un predicador a ser 13.

El milagro de la multiplicación viene del sacrificio de la delegación. Es un principio espiritual.

La delegación es la base del crecimiento del reino de Dios.

Cada uno de ustedes sois importantes si entendéis que Dios ha puesto en vuestras manos la encomienda de la extensión del reino.

 

3.- Trece personas, pero una sola fuente de poder.-

Jesús delegó el trabajo pero no la autoridad.

La autoridad y el poder solo vienen de Cristo “Jesús les dio poder y autoridad”

El poder viene de Jesús, no de los doce.

Dios nos capacita, nos unge y nos envía, pero el poder siempre viene de Él.

No tenemos poder en nosotros mismos, sino que lo recibimos de Dios.

13 personas pero un solo poder y autoridad, esto es una manifestación clara del funcionamiento de la iglesia.

 

4.- Fe en la provisión de Dios.-

En el versículo tres vemos como es importante movernos en la fe de la provisión de Dios.

Lo material viene de hacer la voluntad de Dios.

Cuando usted obedece a Dios y hace su obra, Dios le mandará lo que necesita, porque Dios está más interesado que usted en que el evangelio se extienda.

Por mucho que usted ame la obra de Dios, Él la ama más, y mandará lo necesario para que se haga realidad.

 

5.- Dios nos quiere humildes.-

No se puede hacer la obra de Dios en orgullo. Si se ora por los enfermos y estos sanan es fácil que nos creamos importantes, por esto el Señor busca maneras para que nosotros nos mantengamos humildes.

Recibir de otros no es fácil.

Es importante para la autoestima tener independencia económica, por esto si necesitas que otros te den, tu orgullo morirá, y estarás apto para hacer la obra de Dios.

La humildad viene de una actitud, pero precisa ayuda, ya que nuestro corazón tiende a ponerse altivo.

 

6.- Tener un lugar fijo de residencia.-

Les dice que no cambien de hospedaje, porque es importante que la gente sepa dónde te encuentras.

Cuando predicas el evangelio has dejado una semilla de bendición que ha de ser regada para que crezca, por esto has de estar disponible.

Si hoy estás aquí y mañana en cualquier otro lado, la gente pierde la posibilidad de encontrarte.

Es importante que usted esté localizable.

 

7.- La misión es predicar.-

Tenemos que predicar, pero si no se convierten es asunto de ellos.

No debemos de sentirnos responsables si la gente no recibe la palabra de Dios, solo hemos de sacudirnos el polvo de nuestros pies.

No te obsesiones con que predicaste y no se convirtieron, si no lo hicieron sacúdete el polvo y vete a otro lugar, hay otra gente que precisa oír de Dios.

Posiblemente con el tiempo les llegue el momento a ellos, tú ve y busca las ovejas perdidas de Dios.

 

8.- La predicación es nuestro trabajo.-

Predicar con todos los medios disponibles, las palabras, internet, nuestro testimonio, la obra social, y lo que Dios ponga en nuestras manos.

Cuando estés con las personas predícale y ora por ellos, la oración es la manera en que Dios derrama de su poder y autoridad.

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