Observando cómo escogían los primeros asientos a la mesa, refirió a los convidados una parábola, diciéndoles: 8 Cuando fueres convidado por alguno a bodas, no te sientes en el primer lugar, no sea que otro más distinguido que tú esté convidado por él, 9 y viniendo el que te convidó a ti y a él, te diga: Da lugar a éste; y entonces comiences con vergüenza a ocupar el último lugar. 10 Mas cuando fueres convidado, ve y siéntate en el último lugar, para que cuando venga el que te convidó, te diga: Amigo, sube más arriba; entonces tendrás gloria delante de los que se sientan contigo a la mesa. 11 Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido. 12 Dijo también al que le había convidado: Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. 13 Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; 14 y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos. 15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios. 16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos. 17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18 Y todos a una comenzaron a excusarse. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir. 21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. 23 Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y fuérzalos a entrar, para que se llene mi casa. 24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena” (Lucas 14:7-24)

A más de uno nos ha ocurrido que hemos buscado algo y no lo hemos visto, pero luego otra persona se acerca y resulta que estaba justo delante nuestro.

Este fenómeno suele ocurrirle más a unas personas que a otras, pero a todos alguna vez en la vida nos ha ocurrido.

Las causas pueden ser diversas, pero esto también ocurre a nivel espiritual, y en este pasaje vemos un caso de estos.

Veamos algunos principios que están descritos en este pasaje:

1.- Dios usa a los que se niegan a sí mismos.- Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla, será enaltecido” (V.11) Jesús ha estado hablando a los comensales acerca de la importancia de humillarse y no exaltarse uno mismo.

El reino de Dios consiste en quitarse uno de rey y dejar que Dios reine.

No se puede estar en el reino de Dios y no dejar que Dios reine tomando nosotros las decisiones.

El Señor les dice que se sienten en las últimas filas para que sea Dios el que les coloque en el sitio que tienen que estar.

Dios es el que tiene que colocarnos a cada uno en el lugar que nos corresponde, los que buscan su lugar, Dios puede que los quite.

Ponerte primero, buscar tu sitio, tomar tus decisiones te imposibilita para el reino de Dios.

2.- Este mensaje que no se entiende.- “Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios” (V.15)

Uno de los que estaba allí después de escuchar esto dice “Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios”, estaba diciendo, yo estoy en la mesa, yo lo he hecho bien, que bueno que soy.

Cuando no queremos negarnos a nosotros mismos o bien se ataca la idea y se defiende lo contrario con argumentos de “Yo no estoy de acuerdo con eso”. O bien simplemente se aplica este principio a los demás “Esto es para otros, porque yo lo hago bien”.

Todos nos consideramos estupendos, pero Dios no nos pide nuestra opinión sino que busca que nos neguemos a nosotros mismos.

Si hacemos lo que queremos, si no aceptamos autoridad, si nos enfadamos cuando nos corrigen, si cuando se nos señala el defecto nos defendemos con el tan manido: “y tu mas”. No estamos en el reino de Dios, estamos en el reino del ego.

3.- El evangelio es para muchos.- “Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y convidó a muchos” (V.16)

Jesús les cuenta una parábola y de entrada dice que el evangelio es para muchos, la cena es grande y para muchos.

Jesús no vino a morir por pocos, sino por muchos.

El reino de Dios está abierto para todos los que desean recibirlo.

Si te niegas a ti mismo, si mueres a tus deseos, si dejas el orgullo de lado, el reino de Dios es para ti, formas parte de estos muchos.

4.- Tres escusas.- “He comprado una hacienda”, “He comprado cinco yuntas de bueyes”, “Acabo de casarme”.

¿Es malo comprar o casarse? ¡No!, es malo ponerlo como más importante que el reino de Dios.

Lo malo es darle más importancia a tus cosas que al reino de Dios.

Podemos fallarle a Dios con lo lícito si lo ponemos antes que el reino de Dios.

¿Es malo ver un partido de futbol” No

¿Es malo no venir al culto por ver un partido de futbol? Si.

5.- Dios posibilita a los imposibilitados.- “Trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos” (V.21)

La iglesia es el conjunto de aquellos que no pueden pero que lo dejan todo para estar con Dios y en lo de Dios.

Si usted se considera que no puede, que no es válido, no importa, deje que Dios gobierne su vida, su destino, le coloque en la silla que Él tiene para usted, y acabará siendo una columna en el reino de Dios.

6.- “Fuérzalos a entrar”.- No está hablando de ejercer agresividad física, sino de la fuerza que nos da el poder del Espíritu Santo en nuestras vidas.

Cuando predicamos el evangelio es el poder de Dios el que convence a la gente, y en cierto sentido es Dios el que nos tiene que forzar a dejar todo el bagaje que traemos del mundo.

El mundo nos ha lavado el cerebro y nos ha metido ideas anticristo de las que hemos de renunciar si queremos que Dios nos use en su reino.

7.- Convidados sin cena.- Si no dejas lo que tienes no podrás recibir lo de Dios.

Si la botella está llena no acepta más líquido, si usted no se vacía Dios no va a poder llenarle. Es un problema de física, si algo ocupa un lugar no puede ocuparlo otro.

Dios no comparte su gloria, usted tiene que morir para que Él resucite.

Deje sus conceptos, sus ideas, sus caprichos, su yo, su egoísmo, entienda que Dios es lo más importante.