Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? 28 Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; 29 pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. 30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? 31 No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?32 Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. 34 Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal” (Mateo 6:25-34)

El reino de Dios fue un tema recurrente en las predicaciones del Señor.

Habló de las leyes del reino, de la cercanía del reino, a través de parábolas definió el reino. Y ahora en este pasaje nos muestra una característica del reino y es que produce paz.

1.- Dios nos insta a que estemos confiados y tranquilos.- Alguien que vive en el reino de Dios sabe que su vida está en las manos del rey.

En el día a día nos distraemos con multitud de cosas y a veces podemos pensar que estamos solos, o que Dios mira para otro lado, pero eso no es así. Dios está con cada uno de nosotros.

Hace algunas semanas vimos los eventos y los procesos, vimos que a veces los eventos, los acontecimientos, nos impiden ver el plan de Dios para nuestras vidas.

Los problemas crean unas telarañas en los ojos que hacen que no veamos la mano de Dios detrás de las circunstancias.

Confía en Dios, si usted está en el reino Él está contigo.

2.- La mejor ocupación es buscar el reino.- El versículo 33 nos dice que todo está en las manos de Dios, y por tanto nuestra preocupación ha de ser buscar ese reino.

Como Dios nos ama y nos cuida podemos darnos el lujo de hacer lo que otros no pueden hacer que es obedecerle sin temor.

Mientras otros trabajan siete días a la semana y ni pueden honrar a Dios viniendo al culto el día de reposo, los que están en el reino de Dios pueden hacerlo porque saben que Dios va a darles el sustento.

Mientras otros acaparan porque no saben que va a ocurrir, los que están en el reino de Dios saben que van a tener el pan de cada día.

3.- ¿Qué es el reino?.- Esta es la pregunta que tal vez podamos hacernos. Si tengo que buscar el reino he de saber que es el reino, no vaya a ser que me equivoque y encuentre otra cosa.

Si el reino de Dios nos da paz, mejor que lo busquemos y para eso es preciso que sepamos identificarlo.

Si el reino de Dios nos da sustento, mejor que lo busquemos, y para eso es preciso que sepamos identificarlo.

En el oeste los buscadores de oro a veces encontraban pirita, que no valía nada, y le llamaban el oro de los tontos.

4.- Un reino es una forma de gobierno.- En el mundo antiguo la forma más común de gobierno era el reino con un rey.

Israel había tenido reyes desde hacía siglos.

Dios utiliza la palabra reino porque “el reino de Dios” es el lugar donde Dios manda, gobierna, reina.

Buscar el reino de Dios es sinónimo de ponerse bajo la autoridad de Dios.

Buscar el reino de Dios es dejar de hacer lo que dice el mundo y ponerse bajo la dirección de Dios.

La gente se mueve por modas, los del reino por la palabra eterna de Dios, la Biblia.

Cuando alguien entra en el reino de Dios es porque obedece lo que Dios dice.

Jesús nos dice:

“Hasta ahora os habéis dejado gobernar por reyes humanos, pero a partir de ahora vais a pasar a estar bajo la autoridad de Dios”

“Hasta ahora habéis hecho lo que habéis querido, pero a partir de ahora vais a hace lo que Dios dice” “Hasta ahora habéis pensado lo que habéis querido, pero a partir de ahora vais a ver lo que piensa el rey y vais a pensar según él diga”.

Dios quiere que abramos los ojos porque hay un reino mejor, hay un gobierno mejor. Los gobiernos humanos además tienen un límite, van a caer, pero el reino de Dios será eterno.

5.- Hay que buscarlo.- Los reinos se ven, los reyes hacen todo lo posible para ser visibles, pero el reino de Dios se tiene que buscar.

Cuando se busca se encuentra, y cuando se vive en sus leyes comprobamos que son más reales que los otros reinos.

Está entre nosotros, está al lado, pero si no se busca no se ve.

El reino de Dios es un tesoro escondido a los ojos de los que no entienden el valor que tiene.

6.- Cuando se busca el reino viene la provisión de Dios.- Dios está deseando bendecirle, pero para eso usted tiene que vivir en su reino.

La gente busca el camino fácil, hace lo que quiere y cuando tiene problemas va a Dios, porque de alguna extraña manera Dios tiene la obligación de bendecirle, y porque nosotros lo decimos él está de mi parte.

Eso no es así, Dios ha puesto normas, que si las seguimos van a ser de provecho para nosotros.

El tren tiene que estar en la vía para avanzar.

Si quiero que se encienda la luz he de dar al interruptor.

Vivir en la presencia de Dios es la fuente de provisión para nuestras vidas.

Cuando uno se convierte se encuentra de frente al rey, y no puede menos que escoger servirle.

7.- El reino de Dios está diseñado para beneficio nuestro.- Dios nos hizo, nos diseñó, sabe lo que es mejor para nosotros.

El diablo quiere hacernos daño, por esto continuamente nos dice que lo mejor que podemos hacer es no someterse al rey.

Cuando el hombre cayó en el Edén, le dijo que si comían del la fruta todo sería maravilloso, serían como Dios, sabrían de todo.

Sin embargo el resultado fue perder todo lo de Dios.

El reino de Dios es el método de Dios para que volvamos al Edén, para que otra vez estemos en comunión con Dios, para que podamos disfrutar de la bendición que es estar siendo bendecidos.

Obedecer a Dios es lo mejor que podemos hacer.