Recompensa de profeta

 “El que a vosotros recibe, a mí me recibe; y el que me recibe a mí, recibe al que me envió. 41 El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. 42 Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:40-42)

Cuando una persona normal es nombrada embajadora de su país, y está en el país de destino representa al país que le envió.

Una ofensa del embajador es una ofensa del país, y una ofensa al embajador es una ofensa al país.

Cuando un país se enfada con otro expulsa al embajador, porque se han roto las relaciones. Expulsar al embajador es expulsar al país.

En la vida cristiana el asunto se potencia, porque no se representa a países terrenales, sino al reino de Dios.

Veamos algunas enseñanzas de este pasaje:

1.- El reconocimiento se gana.- El que pierde su vida por causa de mí, la hallará” (V.39).

Está hablando de gente que está dispuesta a darlo todo por el Señor, y después añade lo que leímos al principio.

Cuando alguien es buen cristiano se gana el reconocimiento de Dios y de los demás.

Cuando uno pone primero el reino de Dios está representando bien al Dios del reino.

El problema es cuando no somos buenos representantes de Dios y queremos que la gente nos respete.

En la iglesia el cargo no da la autoridad, la da el respaldo de Dios en una vida comprometida.

El cargo lo tiene el que pierde su vida por causa de Dios.

2.- No todos te recibirán.- “El que a vosotros recibe”.

Hay gente que van a recibirte, y otros no.

No todo el mundo va a recibirle, no todos van a aceptarle, pero el que le reciba va a ser bendecido.

Usted es un canal de bendición para aquellos que ven en usted el respaldo de Dios.

3.- Reconocer da recompensa.- Recompensa de profeta recibirá”.

Reconocer es una manera de honrar, y cuando alguien tiene un corazón dispuesto y abierto a Dios, Él le recompensa.

Dios no mira lo que das, Él mira lo que te queda.

Dios no mira los actos por grandes o pequeños que sean, Él mira la disposición del corazón.

“Y dijo: En verdad os digo, que esta viuda pobre echó más que todos. 4 Porque todos aquéllos echaron para las ofrendas de Dios de lo que les sobra; mas ésta, de su pobreza echó todo el sustento que tenía”.

Para algunos dar dos euros es mucho más que para otros dar cinco mil Euros.

Evidentemente con cinco mil euros pueden hacerse más cosas que con dos, pero la recompensa de Dios no va a acorde con la cantidad, sino con el corazón.

4.- Dios apoya la misión.- Dios Padre, Dios el Hijo y tú estamos aquí con una misión.

Jesús fue mandado por el Padre con una misión y tú eres mandado por Jesús con una misión.

La misión de Jesús es la misma que la tuya “Salvar al mundo”.

Jesús lo hizo como solo Él podía hacerlo, tú lo haces con las armas que Dios te dio lleno del Espíritu Santo.

Por eso frenarte a ti es frenar el plan de Dios, y apoyarte a ti es apoyar el plan de Dios.

Dios recompensa a los que reciben a los siervos de Dios porque esa es la única forma de que la iglesia crezca.

Cuando el diablo no quiere que una iglesia crezca pone al lado del pastor a gente que no le recibe.

5.- Profeta y justo.- Profeta es el que representa a Dios y habla en nombre de Dios.

Justo es el que ha sido cambiado por Dios y su vida habla en nombre de Dios.

Tanto el profeta como el justo dan un mensaje claro al mundo.

Tanto el profeta como el justo realizan la misión de Dios aquí en la tierra.

6.- Recibir sin ser.- Es tremendo como el reconocimiento iguala el recibir las recompensas.

Cuando aceptas y recibes indica que hay sumisión y respeto.

Tienes que aprender a ver lo de Dios en otros.

Si un siervo de Dios dice algo a un responsable de la iglesia y no le reconoce no va a recibir lo que le dijo.

Hay personas a las que no se les puede hablar porque sé que no van a recibir. Es perder el tiempo y provocar su enemistad.

No recibir implica entender que no precisa el mensaje que se le da.

No recibir es rechazar el ministerio dado por Dios.

No se recibe cuando uno considera que no necesita ni el mensaje ni la persona que lo da, porque está por encima.

7.- La clave es ser discípulo.- “por cuanto es discípulo”.

Da igual que sea profeta o justo, si eres discípulo representas a Dios.

El discípulo hará lo que le pide su Señor.

Si obedeces eres discípulo y Dios va a usarte para bendecir a los que oyen tu mensaje sea oral o con tu vida.

8.- Hay recompensa.- Dios da recompensa a los que le sirven y a los que aceptan el mensaje de Dios.

La gente que no entiende esto no va a recibirte ni a ti ni a tu mensaje.

Sé un discípulo de Dios y recibe a los que también lo son porque esto va a producir bendición y recompensa en tu vida.

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