¿Quién es, pues, el siervo fiel y prudente, al cual puso su señor sobre su casa para que les dé el alimento a tiempo? 46 Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su señor venga, le halle haciendo así. 47 De cierto os digo que sobre todos sus bienes le pondrá. 48 Pero si aquel siervo malo dijere en su corazón: Mi señor tarda en venir; 49 y comenzare a golpear a sus consiervos, y aun a comer y a beber con los borrachos, 50 vendrá el señor de aquel siervo en día que éste no espera, y a la hora que no sabe, 51 y lo castigará duramente, y pondrá su parte con los hipócritas; allí será el lloro y el crujir de dientes” (Mateo 24:45-51).

Este pasaje viene después de que el Señor diga algunos acontecimientos que ocurrirán antes de su venida (Mateo 24:3-28) y de la propia venida de nuestro Señor (Mateo 24:29-35).

Posteriormente hay unas advertencias sobre la inseguridad del conocimiento exacto de su venida:

V.36.- “Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre”.

V.37-39.- Como en los días de Noé.

V.43.- Como ladrón en la noche.

Y después viene este pasaje.

El Señor nos ha hablado de que va a regresar, pero también nos dice que nadie conoce la fecha exacta.

Por tanto esta parábola habla de las diferentes actitudes que pueden tener la gente en este tiempo en el que no se sabe cuándo regresará.

Enseñanzas:

1.- Siervos y Señor.- Jesús utiliza en esta parábola ejemplos cotidianos para que la gente entendiera mejor lo enseñado.

Los siervos, esclavos, y los señores o amos, eran algo cotidiano.

La sociedad poseía varias clases sociales, y la última era la de los esclavos.

Los que poseían esclavos era los señores, o dueños.

2.- Dios es el amo y nosotros los siervos.- Dios nos ha dado muchos privilegios: somos sus hijos, Él nos cuida, Él nos ama, nos ha hecho un reino de sacerdotes, vamos a gobernar junto con Él la tierra cuando regrese.

Tenemos muchos privilegios, pero no debe olvidársenos que somos siervos de Dios.

Pablo lo entendía: “Pablo, siervo de Jesucristo” (Romanos 1:1).

No se nos olvide nunca esto, nosotros no somos los dueños, somos los siervos. No somos los que damos órdenes, somos los que obedecemos.

Hemos de estar dispuestos a obedecerlo, porque antes éramos esclavos de Satanás y Él nos compró con su sangre.

3.- Características del buen siervo:

A.- Fiel.- “Que es constante en cumplimiento de sus obligaciones y no defrauda la confianza depositada en él”.

Alguien constante en el cumplimiento de sus obligaciones.

Se le pide que haga algo y hay confianza porque se sabe que esa persona va a realizarlo.

Alguien de confianza.

Dios puede depositar su confianza en esa persona.

B.- Prudente.- “Fronimos”: “Sensato, prudente, razonable, juicioso”.

El buen siervo es sensato, usa la cabeza.

Es prudente, no toma riesgos innecesarios.

C.- Da alimento a su tiempo.- Está para servir a otros, y no deje que las personas pasen necesidad.

No está para servirse, sino para ayudar a otros dándole lo que necesitan.

4.- Es bienaventurado.- “Dichoso, feliz, contento” porque va a recibir una buena recompensa.

Actuar bien es ser recompensado por Dios.

Él le dará más responsabilidad “Sobre todos su bienes le pondrá”.

Si eres fiel en lo poco, Dios va a ponerte sobre más.

La gente que Dios promociona son aquellos que hacen las cosas bien, Dios cree en la meritocracia.

5.- “Mi Señor tarda en venir”.- Esto indica que no sirve al Señor por amor a la gente y a Dios, sino por miedo al castigo.

La gente que sirve a Dios por miedo al castigo, cuando piensa que no hay castigo va a actuar mal.

El miedo al castigo no ha de ser la motivación de nuestros actos, sino el deseo de servir a Dios y a la gente por amor.

El amor es lo que te sostendrá y te dará valor:

Soneto al Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte

el Cielo que me tienes prometido

ni me mueve el Infierno tan temido

para dejar por eso de ofenderte.

 

Tú me mueves, Señor. Múeveme el verte

clavado en una cruz y escarnecido;

muéveme el ver tu cuerpo tan herido,

muévenme tus afrentas, y tu muerte.

 

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,

que, aunque no hubiera Cielo, yo te amara,

y, aunque no hubiera Infierno, te temiera.

 

No me tienes que dar porque te quiera,

pues, aunque lo que espero no esperara,

lo mismo que te quiero te quisiera”.

Autor desconocido. (Siglo XVI)

6.- Lo que teme le vendrá.- Temía el castigo y actuaba con esa motivación, cuando pierde ese miedo por causa de la tardanza empieza a actual mal, y le viene el castigo que temía.

Lo que el impío teme, eso le vendrá” (Proverbios 10:24).

7.- Ama a Dios.- Dios busca una generación de personas que le sirvan por amor.

El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor” (I Juan 4:8).

Los que aman son los conocen a Dios, son los que han conectado con la frecuencia de Dios y vibran con Él.

Estos son los que van a ser fieles y prudentes, los que dan comida a todos los que están en casa.