El poder del Espíritu Santo

“Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

El Espíritu Santo viene a la vida de los cristianos para darles poder.
Dios no concibe una iglesia temerosa, asustada y escondida, sino una iglesia poderosa que conquista.
El poder no viene del ser humano: “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente” (Génesis 2:7).

Es por esto que precisamos de lo divino, para recibir el poder.
Un cristiano lleno del Espíritu Santo es un cristiano que se mueve en el poder de Dios.

1.- Realidad en la actualidad. – Desgraciadamente se ha hecho tanto show con el bautismo pentecostal que muchos cristianos han pendulado y se han vueltos enemigos de toda manifestación de Dios.
Los extremos son malos, no se puede utilizar lo de Dios para jugar, o incluso inventar lo de Dios, pero tampoco se puede negar todo lo espiritual.
He visto pentecostales inventando manifestaciones extrañas de lo de Dios y tradicionales que “disparan a todo lo que se mueve”.
He encontrado un equilibrio muy interesante en iglesias tradicionales en América latina que han recibido un despertar de parte de Dios.

2.- El poder de Dios es real. – Se encuentra a disposición nuestra.
Lo experimentamos al convertirnos que se nos abren las puertas del cielo y se cierran en nuestras vidas muchas maldiciones que nos ataban. Es el poder del Espíritu Santo hacia nosotros mismos.
El bautismo del Espíritu Santo es el poder de Dios manifestado hacia la vida de los demás.
Quedarse solo con el poder de Dios dirigido hacia nuestras vidas no deja de ser un acto de egoísmo, ya que Dios primero nos salva y luego nos utiliza como instrumentos para que otros se salven.

3.- Bases bíblicas del bautismo del Espíritu Santo.-
a.- Predicho por Juan el bautista: “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego” (Mateo 3:11).
b.- Predicho por Jesús: “Porque Juan ciertamente bautizó con agua, mas vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de no muchos días” (Hechos 1:5).
c.- Experimentado por los 120: “Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hechos 1:4).
d.- Esta promesa es para todos: “Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo”: (Hechos 2:38).
e.- Lo recibieron los samaritanos: “Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos 8:17).
f.- Lo recibió el apóstol Pablo: “Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo” (Hechos 9:17).

4.- El cielo gobierna la tierra. – “Y en cuanto a la orden de dejar en la tierra la cepa de las raíces del mismo árbol, significa que tu reino te quedará firme, luego que reconozcas que el cielo gobierna” (Daniel 4:26).
El cristiano lleno del Espíritu Santo entra en el mundo del espíritu y desde allí ata, desata y hace que lo de Dios venga a la tierra.
Dios es espíritu y cuando somos llenos del Espíritu Santo somos uno con Dios y nos movemos en el plan y la voluntad de Dios.
El mundo de las tinieblas teme a un cristiano lleno del Espíritu Santo.

4.- Jesús es Rey de reyes. – “Y en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR DE SEÑORES” (Apocalipsis 19:16).
Él es rey y nos hace reyes para que gobernemos junto con Él en el poder del Espíritu Santo.
El bautismo del Espíritu Santo no es para jugar, es para gobernar y conquistar.

5.- Incursiones. – El cristiano ha de aprender a hacer incursiones en fe en el mundo del espíritu y poner orden a lo que el diablo ha desordenado al igual que desde allí edificar bendiciones en la tierra al igual que lo hicieron Moisés, Elías, los apóstoles y grandes hombres de Dios a lo largo de la historia.
Cuando todo va bien las cosas surgen con facilidad, es fácil. Pero cuando las cosas se complican es el momento de pelear, guerrear y luchar para que el progreso del evangelio se efectúe.
Ahora es el tiempo de una iglesia guerrera que pelea más que nunca y logra bendiciones sobrenaturales en la tierra.

6.- ¿Cómo recibir el don del Espíritu Santo?
a.- Creer: “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu” (Gálatas 3:14).
b.- Pedir con fe.- “Pues si vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos, ¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan?” (Lucas 3:13).
c.- Recibir con fe.- “Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:39).
d.- Dejar que los ríos de agua viva se muevan en nuestro interior.- “El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva. 39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado” (Juan 7:38-39).

7.- Dejar que Dios nos dirija. – se ora por lo que Él nos indique no por lo que queremos.
La función del cristiano no es imponer su voluntad a Dios mediante sus oraciones, sino dejar que Él le dirija sobre que orar. (tren y vías de “oremos” T.S. Nee).
A veces se discute con Dios, como en el caso de Abraham con la gente de Sodoma, pero al final se acepta su voluntad.
El que ora lleno del Espíritu Santo simplemente deja que la voluntad de Dios se haga a través de sus oraciones.
La obra de Dios se hace de rodillas y se pelea en el mundo de lo material.

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