El Espíritu Santo en el Antiguo Testamento II

Ezequiel 36:27

“Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra”.

1.- Dios promete poner su Espíritu dentro. – En aquellos que le aman y que son su pueblo, para ayudarles a hacer las cosas de manera correcta.

2.- Es urgente tener una relación íntima con el Espíritu Santo. – Es el único que nos puede capacitar para cumplir los preceptos puestos por Dios.
El hombre por sí mismo es incapaz de cumplir la ley, pero lleno del Espíritu Santo puede vivir en santidad y seguir al Señor perfectamente.

El Espíritu santo está puesto dentro nuestro, más adelante en el Nuevo Testamento se hace realidad, pero aquí ya está profetizado lo que ocurrirá.

3.- Motor interior de Santidad. – Debido a que está dentro de nosotros, se convierte en un motor interior de la santidad y de vida abundante.
Lo único que tenemos que hacer es tener una buena relación con este fabuloso huésped que llevamos dentro, conocerlo más y poder hacer uso de la fe, de los dones y de las habilidades que el Espíritu santo que habita dentro de nosotros nos transfiera.
No tengo que buscar nada fuera, solo tener comunión en oración con el Espíritu santo y dejar que este bendito Espíritu de Dios fluya a través mía.

No depende de nuestros méritos, ya que no somos nosotros los que actuamos sino el Espíritu Santo.
La vida de obediencia cristiana es difícil si queremos vivirla por nosotros mismos, pero es fácil si el Espíritu Santo nos ayuda y capacita desde nuestro interior.

Joel 2:28-29

“Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. 29 Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días”.

El Espíritu Santo será derramado y como consecuencia se profetizará, se tendrán sueños y se verán visiones.

1.- Vehículo en el mundo espiritual. – El Espíritu Santo es el vehículo que nos lleva a movernos en las cosas espirituales.
Cuando nos movemos a nivel espiritual es muy importante que lo hagamos dirigidos por el Espíritu Santo, ya que, si no lo hacemos de su mano, entonces nos estamos moviendo en el área del ocultismo.

2.- El Espíritu Santo será derramado para que la revelación de Dios se haga patente en la tierra. – Esta profecía se cumplió en Pentecostés, en Hechos 2, y a partir de ahí esto puede repetirse en cualquier momento.
El derramamiento del Espíritu Santo en pentecostés, inició una nueva etapa en este planeta, ya que a partir de ahí la iglesia podía disfrutar de las manifestaciones de Dios de forma natural. Lo sobrenatural se haría natural en la iglesia.

3.- Sueños, profecías y visiones. – Las tres indican dirección, cualquiera de estos dones sirve para orientarnos en la vida y en que sepamos que tenemos que hacer. Dios quiere que la iglesia sea dirigida por Él, y para esto utilizará de estas tres cosas para que los cristianos sepamos qué hacer.

Miqueas 3:8

“Mas yo estoy lleno de poder del Espíritu de Jehová, y de juicio y de fuerza, para denunciar a Jacob su rebelión, y a Israel su pecado”.

Miqueas ve como hay profetas que dicen falsas profecías tratando de agradar a los oyentes, por eso se levanta y habla las profecías que Dios da.
Después decir estas palabras, indicando que él no se mueve por el miedo ni el temor, sino que lo que hace es dirigido por el Espíritu Santo, da unas profecías que no gustaban a los oyentes.

Dios nos llena de valor y poder para decir lo que Dios quiere que digamos.
El espíritu de Dios es un espíritu de valor: “Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Timoteo 1:7).
Dios nos va a dar valor a través de su Espíritu Santo.

Zacarías 4:6

“Entonces respondió y me habló diciendo: Esta es palabra de Jehová a Zorobabel, que dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”.

1.- Arma reglamentaria. – El Espíritu Santo es nuestra arma reglamentaria para la lucha.
Cualquier otra arma que no sea el Espíritu Santo es un arma ilegítima.
Además, es la más eficaz, es la única que nunca falla y solo hay que saber ejercer fe para ponerla en práctica.

2.- Obra de Dios realizada por el Dios de la obra. – Este texto nos indica la importancia de emprender las tareas que hagamos no apoyados en nuestras habilidades ni capacidades, sino siendo guiados por el Espíritu Santo.
El pueblo de Israel tenía que pelear y tenía un buen ejército, tenía buenos soldados, estaba capacitado para ganar, pero el profeta les indica que no deben de confiar en sus fuerzas, sino en el poder del Espíritu Santo.
La obra de Dios hemos de hacerla no sustentada en nuestras habilidades y capacidades, sino sustentadas en el poder del Espíritu Santo y dejándonos dirigir por Él.

3.- No usar armas ilegítimas. – Por otro lado, todos somos tentados para usar armas ilegítimas, vemos la situación y tomamos el arma que nos encontramos más cerca de nosotros. Sin embargo, Dios nos insta a que peleemos las cosas en el mundo del espíritu con la dirección y la fuerza del Espíritu Santo.

“No os venguéis vosotros mismos, amados míos, sino dejad lugar a la ira de Dios; porque escrito está: Mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor” (Romanos 12:19).
Una de las tareas más difíciles para el ser humano es dejar lugar a la ira de Dios, porque todos queremos hacer justicia por nosotros mismos.
Cuando alguien deja que Dios actúe y se queda quieto, normalmente en el momento lo pasa fatal, se siente humillado, ve como el enemigo le ningunea y se burla de él, incluso persiste en sus abusos. Pero ha hecho uno de los mayores actos de valor, y sobre todo de justicia, porque a partir de ese momento esa persona cae en manos de Dios, y Él sí que hace justicia.
Dios no olvida que dejemos la justicia en sus manos, y salvo que los equivocados seamos nosotros, su justicia cae con poder.

Zacarías 12:10

“Y derramaré sobre la casa de David, y sobre los moradores de Jerusalén, espíritu de gracia y de oración; y mirarán a mí, a quien traspasaron, y llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”.

1.- Conversión de los judíos. – “derramaré sobre la casa de David” nos indica la forma en que los judíos se convertirán a Cristo, será por mediación y bajo la unción del Espíritu Santo.
El pueblo de Israel no se convertirá con palabras solamente, sino que precisará ver la manifestación total y completa del Espíritu Santo para que acepten convertirse.

2.- Espíritu de gracia. – El Espíritu Santo es el impartidor de gracia a nuestras vidas, ninguno merecemos ser “templo del Espíritu Santo”, es por su gracia, por su misericordia, que nos llena.
El Espíritu Santo es el canal por el que fluye la gracia del Padre, es el motor que nos impulsa, es el recurso que Dios nos da para que podamos hacer su obra.
Es su gracia, es su don gratuito que nos ayuda en la vida cristiana.

– También nos ayuda a tener gracia y misericordia hacia los demás. Una persona llena del Espíritu Santo es alguien que ama y tiene compasión del ser humano.

3.- Espíritu de oración. – Cuando entramos en oración hemos de entender que una oración que sale únicamente de nuestros labios necesita de algo más para no convertirse en un simple rezo.
La persona que entiende la oración es alguien que se deja llevar por el Espíritu Santo a la hora de orar para poder orar como conviene.
El Espíritu Santo nos va a empujar a orar en momentos que estamos haciendo otras cosas, ya que Dios busca intercesores dispuestos a entrar en oración y es a través de su santo Espíritu como nos lleva a interceder.
Nunca podremos orar eficazmente sin el Espíritu Santo.
Es el que nos conduce en la oración, nos va mostrando ¿por qué debemos ir orando? El nos pone “las cargas”, el que nos dice que paremos, etc.
El Espíritu Santo es el capitán de la lucha de rodillas, el conoce al padre, al Hijo, conoce nuestras necesidades y Él nos lleva a toda la verdad, no en vano es el Espíritu de verdad, así que si tenemos duda sobre algo el Espíritu Santo nos lleva a la verdad del asunto.

“Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles” (Romanos 8:26).
Aquí nos muestra claramente que el Espíritu Santo nos ayuda en la oración guiándonos a pedir como conviene.

4.- “Mirarán a mí, a quien traspasaron”. – La vida cotidiana nos despista mucho, solo si estamos llenos del Espíritu Santo podremos ver a Jesús por encima de todas las cosas, es por esto que hemos de pasar mucho tiempo llenos de este Espíritu de oración.

5.- “Llorarán como se llora por hijo unigénito, afligiéndose por él como quien se aflige por el primogénito”. – El Espíritu Santo nos dará un gran amor por el Señor.
El amor que sentimos por Cristo viene del Espíritu Santo, es el que nos conmueve con las cosas del Señor.
Nos hace comprender la magnitud del sacrificio de Cristo y es el que nos lleva a amar a Cristo más y más.
Esta es una más de las razones por las que hemos de pasar tiempo a solas con el Espíritu Santo para que así pueda crecer nuestro amor por Cristo.

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