Un año después de la persecución

“Y Saulo consentía en su muerte. En aquel día hubo una gran persecución contra la iglesia que estaba en Jerusalén; y todos fueron esparcidos por las tierras de Judea y de Samaria, salvo los apóstoles” (Hechos 8:1).
“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo” (Hechos 9:31).

En Hechos 8:1 hay una gran persecución y el mismo Pablo es uno de los perseguidores de la iglesia.
Solo ha pasado un año cuando ocurre el segundo pasaje Hechos 9:31.
En solo un año han pasado dos cosas importantes: Pablo se convierte, y la iglesia se encuentra en paz, ya que ha desaparecido la persecución.

Enseñanzas:

1.- Las circunstancias pueden cambiar en poco tiempo. – Nada es ni seguro ni continuo, todo puede variar de la noche a la mañana.
En este caso cambió para bien, pero a veces cambia para mal.
Por esto lo único que nos da seguridad es estar anclados en Dios, cimentados en Cristo Jesús y fortalecidos por el Espíritu Santo.

2.- Perseguir a los cristianos trae problemas. – La persecución decayó porque los judíos religiosos que perseguían a la iglesia se encontraron con un gran problema, el emperador romano quiso colocar una estatua en el templo de Jerusalén y esto desvió la atención de los cristianos a defender sus creencias.
Persiguieron a la iglesia y con esto en poco tiempo toda su fe y religión se vio atacada.

3.- Aparece por primera vez la iglesia de Galilea. – No dice en ningún momento ni quien ni como se formó, pero ya está activa en este capítulo 9 de Hechos (Año 35 d.C.)
Hemos de entender que la Biblia no lo dice todo, hay muchas cosas que no aparecen en la Biblia así que hay mucho más de lo que nos enteraremos cuando estemos con el Señor.
Dios ha hecho muchas cosas en la historia, algunas están registradas y otras no, pero Dios no ha dejado de actuar, ni dejará de hacerlo mientras haya personas que quieran servirle.

4.- Las iglesias eran edificadas. – Igual que un edificio se construye yendo desde los cimientos hasta colocar el techo, el cristiano es edificado y la iglesia es edificada.

“Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, más para Dios escogida y preciosa, 5 vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo” (I Pedro 2:4-5).

Igual que un edificio se construye con piedras, la iglesia es edificada con piedras vivas, hasta formar un edificio espiritual.
Ser edificado es ser construido bien, crecer bien y de la manera correcta en la fe de Dios.
Nadie nace formando, ninguna iglesia nace completa, es necesario que seamos edificados, que seamos formados.

5.- Andando en el temor del Señor. – Es importante que andemos en el temor del Señor, hacer esto es garantía de éxito.

a.- Temor de Dios es limpiarnos de la contaminación. – “Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas, limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios” (II corintios 7:1).
El temor de Dios nos ayuda a perfeccionarnos en la santidad y a limpiarnos de la contaminación.
El mundo quiere contaminarnos en la dimensión de la carne y también a nivel espiritual, a través de pecados que involucran la carne o de los que involucran el espíritu (brujería, hechicería, espiritismo, adivinación, etc.).
El temor de Dios nos hace apartarnos de todo lo que nos contamina, huimos del pecado.

b.- Temor de Dios es aborrecer lo que Dios aborrece. – “El temor de Jehová es aborrecer el mal; La soberbia y la arrogancia, el mal camino, Y la boca perversa, aborrezco” (Proverbios 8:13).
Este versículo nos describe algunas cosas que debemos aborrecer:
– Soberbia y arrogancia. – La altivez, el orgullo es algo que hemos de destruir en nuestras vidas. Nadie es más que nadie, el que hayas nacido en una familia que te ha dado estudios o dinero no te hace mejor que el que nació en una familia de pocos recursos, a fin de cuentas, nadie puede escoger la familia en la que va a nacer. Si Dios permitió que tengas cosas que otros no tienen no es para que te enorgullezcas, sino para que con lo que has recibido puedas servir mejor a los que no tienen lo que tú.
– El mal camino. – Hacer cosas que a Dios desagrada: robar, matar, perversión sexual, etc.
– La boca perversa. – Mentiras, difamaciones, palabrotas, envenenar con la palabra la reputación de otros, etc.

c.- El temor de Dios produce vida. – “El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de los lazos de la muerte” (Proverbios 14:27).
Hay lazos de muerte que están listos para apresarnos, y va a ayudarnos a escapar de ellos el temor de Dios.
Tenemos solo una vida, mejor invertirla bien.
Cuando andamos en el temor de Dios, Él va a derramar un manantial de vida sobre nosotros y la existencia va a ser mucho más rica y abundante que la del común de los mortales.

d.- El Espíritu Santo nos da temor del Dios. – “Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 11:2).
El Espíritu de Dios viviendo en nosotros va a darnos ese temor de fallar a Dios y nos va a ayudar a hacer las cosas con excelencia.
El Espíritu Santo se especializa en desarrollar cristianos que aman a Dios, y tienen temor de fallar a Dios.

6.- El Espíritu Santo nos fortalece. – “Y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo”.
El Espíritu Santo viene a fortalecernos en los momentos fáciles y en los difíciles.
El ser humano es frágil y precisa de la fortaleza de Dios, y el Espíritu Santo vienen a nosotros para fortalecernos.
“Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu” (Efesios 3:16).
Su espíritu viene sobre nosotros para fortalecernos.

7.- La iglesia crecía. – La fortaleza del Espíritu Santo, el temor de Dios, el ser edificados, produce el crecimiento de la iglesia.
No es magia, no es suerte, es una iglesia comprometida con Dios que tiene temor de Dios, que es edificada y que es fortalecida por el Espíritu Santo hace que la iglesia crezca.

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