La iglesia de Antioquía

“Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía, profetas y maestros: Bernabé, Simón el que se llamaba Niger, Lucio de Cirene, Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca, y Saulo. 2 Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado. 3 Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hechos 13:1-3).

Antioquía era una ciudad de Siria fundada por Seleuco, en el 300 A.C., que era un general griego, uno de los sucesores de Alejandro Magno y la llamó Antioquía en honor a su padre Antíoco.
Esto era corriente en aquel entonces: Alejandría en honor a Alejandro Magno, Cesárea en honor a Cesar.

La iglesia es dispersada y desde Jerusalén se extiende por muchos lugares, uno de los sitios a los que llega es a Antioquía.

Allí se establece una iglesia espectacular que sirvió al Señor y tenemos constancia de que fue utilizada por Dios en muchas cosas.
Este pasaje nos muestra uno de los acontecimientos que ocurrieron en la iglesia de Antioquía y vemos algunas cosas interesantes.

1.- Había profetas y maestros. – Los cinco ministerios son: Apóstoles, profetas, evangelistas, pastores y maestros.
¿Había otros ministerios? Evidentemente si, ya que se habla de Pablo que era apóstol lo que ocurre es que todavía no había sido formado como tal, ahora Pablo era un discípulo.

2.- Todo ministerio se desarrolla. – Nadie nace pastor, ni apóstol, todo tiene un proceso.
Se inicia la vida cristiana con la conversión, luego viene el discipulado, se continua con el servicio en la iglesia y Dios entre los discípulos que sirven, con el tiempo, les va ubicando a cada uno en el lugar en el que ve conveniente.
La obra es de Dios, y Él coloca a cada uno en el lugar que quiere en el momento que quiere.
Dios trabaja en ti desde antes de tu conversión, tus padres, tus experiencias, tus estudios han sido una preparación de Dios para tu formación espiritual.

3.- Una iglesia multicultural y multirracial. – Así era la iglesia de Antioquía.
Bernabé. – Judío.
Simón. – “Niger” es negro en latín, era un africano.
Lucio de Sirene. – Sirene era una colonia griega en la zona de la actual Libia, por tanto era un griego.
Manaen. – “Criado junto a Herodes Antipas” La palabra criado hace referencia a “Hermano de leche”, había sido amamantado por la misma mujer que el rey, lo más seguro es que la madre de Manaen amamantó a Herodes el tetrarca. Algunos dicen que además fue amigo de Herodes.
Pertenecía a la corte, era un aristócrata.
Saulo. – Rabino judío.

Así que tenemos a un judío normal, a un africano, a un griego, a un aristócrata y a un rabino judío.
Era una iglesia de judíos, y gentiles de diferentes lugares.
La iglesia de Antioquía representa al cielo donde gente de todas razas, naciones, lenguas y culturas estarán juntas adorando y sirviendo a Dios.

4.- Ministrando al Señor. – Tenían cultos, eran gente que se reunía para ministrar a Dios.
Estar juntos es importante, pero juntarnos para ministrar a Dios es sublime.

5.- El Espíritu Santo habla. – “Dijo el Espíritu Santo” El Espíritu santo dirige la iglesia.
La iglesia ha de tener a Jesús como rey y al Espíritu Santo como director.
La iglesia del Nuevo Testamento está dirigida por el Espíritu Santo, Él es el gobernante de la iglesia.

6.- Ministraban y ayunaban. – Era una iglesia de oración, ayuno y servicio a Dios.
Servir a Dios, orar y ayunar son una de las señales identitarias de una iglesia fiel.

7.- “Apartadme a Bernabé y a Saulo”. – El Espíritu Santo prepara, capacita y revela.
No fueron los profetas y los maestros, fue el Espíritu Santo dirigiendo a los ministerios.

8.- “Apartadme para la Obra”. – No especifica que obra es, pero según vemos en los capítulos posteriores era la misión de predicar el evangelio y abrir iglesias por el mundo gentil.
Dios aparta para la obra, para el trabajo.
Dios nos aparta para que le sirvamos.
“Mi padre trabaja y yo trabajo”. Dios no quiere holgazanes, sino gente dispuesta a trabajar.

9.- Se les despide en oración, ayuno e imposición de manos. – La imposición de manos es una manera de identificación, de reconocimiento y de transmisión de dones espirituales.

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