Cartas escritas

“Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (II Corintios 2:17).

“¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? 2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; 3 siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón. 4 Y tal confianza tenemos mediante Cristo para con Dios; 5 no que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia proviene de Dios, 6 el cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica. 7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer, 8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu? 9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación. 10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente. 11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece” (II Corintios 3:1-11).

 

En el versículo 2:17 Pablo habla de gente que falsificaban la palabra de Dios, de ahí la importancia de hacer las cosas bien con la gente adecuada.

Malos compañeros de camino van a ser un lastre o un tropiezo a nuestras vidas.

Por esto es importante asegurarnos bien quienes son las personas con las que servimos a Dios.

¿Cómo sabemos si los compañeros son adecuados?

 

1.- ¿Nos recomendamos nosotros?

Es una opción, comenzar a hablar maravillas de nuestras vidas, de nuestros ministerios, de las cosas que Dios hace o hizo con nosotros. Echarnos flores y esperar que con esto alguno “pique” y crea lo que les decimos.

 

2.- Carta de recomendación.

“Alábete el extraño, y no tu propia boca; El ajeno, y no los labios tuyos” (Proverbios 27:2).

Es mejor dejar que sean otros los que hablen de ti, que hablar tú, que sean otros los que te alaben si es que tiene algo que alabar. Esto es otra forma más correcta, que alguien por carta hable bien de nosotros.

Debido a las distancias era frecuente el uso de cartas de recomendación.

Una carta de recomendación era un aval de que la persona que la llevaba era de confianza.

 

3.- Una mejor opción.

La gente impactada por tu servicio es mejor opción que lo que tú dices o una carta de recomendación.

Diógenes 400 años A.C. dijo a uno que le pidió una carta de recomendación: “Que eres un hombre, se ve a leguas; pero el que seas bueno o malo ya lo descubrirá la persona a la que te diriges si tiene talento; y si no lo tiene, no descubrirá la verdad, aunque yo se la escriba mil veces”.

Pablo dice algo más profundo que Diógenes y es que la carta de recomendación de él eran las personas transformadas por el Espíritu Santo a través de su ministerio.

Los siervos de Dios no escriben el mensaje con tinta que se puede borrar o falsificar, lo escriben en el corazón de las personas.

 

4.- Somos cartas.

a.- Somos el fruto de otros siervos de Dios: La gente que te pastorea es aquella que escribe en ti.

Cada iglesia produce un tipo de gente.

Se conoce a un zapatero por los zapatos que vende, se conoce a un frutero por las frutas que vende, se conoce a un pastor por la iglesia que tiene.

Si quieres saber cómo es un pastor, mira su iglesia.

b.- La tinta es el Espíritu Santo: Todo lo que hagamos hemos de hacerlo en el Espíritu y dirigidos por Él.

Mi tinta no vale, es el Espíritu Santo el que debe escribir en el corazón de la gente.

c.- El Espíritu del Dios vivo: La vida de Dios produce vida en la gente que se ministra.

Si tienes comunión con Dios vas a ministrar vida, pero si estás alejado de Dios vas a ministrar muerte.

Los que servimos necesitamos estar en comunión con el Dios de la vida para que podamos escribir la vida de Dios en el corazón de la gente.

d.- Leída por todos los hombres: Si transmites la vida de Dios todos lo verán. Si no también lo verán.

La gente capta lo de Dios en ti.

Cuando la gente entra en la iglesia, no sabes que es, pero capta la “Shekiná”, la presencia de Dios.

No es algo físico, es una manifestación espiritual de Dios que todos pueden sentir.

He visto a gente llorar recién entraban en la iglesia tocados por Dios.

 

5.- No en tablas de piedra sino en tablas del corazón de carne.

En el Antiguo Testamento Dios escribe los mandamientos en tablas de piedra.

Dios “el Padre” se introduce en el mundo físico y con su dedo escribe las leyes para el pueblo de Israel.

Ahora Dios “el Espíritu Santo” se introduce en nuestros corazones y escribe dentro de nosotros.

Antes la gente leía las tablas de piedra, ahora nos mira y la gente lee el mensaje de Dios.

“Conocí a una persona que era tan mal cristiano que estuve tentado a decirle que por favor no evangelizara, ya que era un mal testimonio para la iglesia del Señor”.

 

6.- El Espíritu Santo nos capacita.

“El cual asimismo nos hizo ministros competentes de un nuevo pacto, no de la letra, sino del espíritu; porque la letra mata, mas el espíritu vivifica” (V.6).

La capacitación efectiva viene del toque del Espíritu Santo en nuestras vidas a través de la comunión con Él y con su palabra.

“El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida” (Juan 6:63).

Somos “ministros competentes” gracias a la labor del Espíritu Santo.

 

7.- Nuevo Pacto.

Es nuevo no solo porque es novedoso, no solo porque antes no estaba y ahora sí, sino porque aporta cosas que antes no había.

Es nuevo no solo en el tiempo, sino también en la cualidad que tiene.

El Nuevo Pacto produce una relación entre Dios y los hombres que es totalmente diferente a lo que había antes.

A: Moisés tomó las tablas y las leyó al pueblo, el Nuevo Pacto tiene como base el Espíritu Santo que da vida.

B: Un documento escrito es algo externo, pero la obra del Espíritu Santo produce un cambio interno en nuestro corazón.

C: La ley cambia otras leyes, pero el Espíritu Santo cambia la naturaleza humana.

D: El Nuevo Pacto es una relación de amor de Dios a nosotros y de nosotros a Dios. “Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero” (I Juan 4:19).

E: El Nuevo Pacto es una relación entre Padre e hijo, ya no estamos bajo un régimen legal, sino bajo la paternidad de Dios.

F: El Nuevo Pacto no solo dice lo que hay que hacer, sino que desde dentro nuestro el Espíritu Santo nos da fuerzas para hacerlo.

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