Lucha, obras de la carne y fruto del Espíritu Santo (Segunda parte)

“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne. 17 Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis. 18 Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley. 19 Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia, 20 idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, 21 envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. 22 Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, 23 mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley” (Gálatas 5:16-22).

 

Estamos en una lucha y frente a las obras de la carne, Dios nos da el fruto del Espíritu Santo para que seamos victoriosos.

Continuemos viendo como el fruto del Espíritu Santo contrarresta a las obras de la carne.

 

3.- Idolatría y hechicería (V.20).

Idolatría: La idolatría es adorar a algo o a alguien que no es Dios.

Puede ser un falso dios, puede ser una imagen, o puede ser cualquier otra cosa que consideras más importante que Dios.

Para algunos el futbol es su religión, su adoración, su vida. Su estado de ánimo depende de si su equipo pierde o gana.

Para otros es la política, viven, se pelean, y son capaces de morir por sus ideales políticos.

Para otros es el dinero, no importa si Dios les bendice en una iglesia, si todo apunta a que este es el lugar en el que Dios les puso. Si sale un trabajo en otro lugar donde gana 100 euros más, lo deja todo y abandonan el lugar de Dios.

He conocido a gente que se fueron y todavía están arrepintiéndose porque espiritualmente nunca volvieron a vivir igual.

Hechicería: Todo tipo de actividad supersticiosa que se practica a través de brujos, hechiceros, echadores de cartas, horóscopos, astrólogos, magia blanca o negra, limpias, curanderos, etc.

En tiempo de Pablo era corriente que los hechiceros usaran drogas para producir y potenciar la comunión con los demonios.

Por eso la palabra griega que se traduce como “hechicería” es “Farmakeia” de donde, vienen nuestra palabra farmacia.

Las drogas abren puerta al mundo del espíritu llevando a la gente a posesiones demoniacas y a ataduras espirituales, aparte del daño que producen en el organismo.

Las drogas quitan la voluntad de la persona y facilita que los demonios hagan con las personas lo que quieran.

Tomar drogas es una forma de hechicería.

Tanto la idolatría como la hechicería tratan de dar a la gente un sentido de la vida, tener paz, sin embargo, el resultado es turbación, inquietud, ataduras, problemas personales y tribulación.

Frente a esto el fruto del Espíritu Santo es paz. La paz de Dios, el Shalóm de Dios.

“La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27). La paz es un fruto del Espíritu Santo y es un don de Jesús.

“Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias, 7. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:6-7).

La paz de Dios produce lo que la gente busca en la idolatría y hechicería y no encuentra.

 

4.- Enemistades y pleitos.

Enemistades: “Ejdsra” hostilidad, odio. Es tener una conducta hostil hacia otros.

Hay momentos en la vida en que algunas personas optan por vivir una vida de enemistad contra aquellos que le han hecho daño o que les desagrada.

Piensan que esa es la solución a los conflictos, tener enemistad contra aquellos que le han hecho daño o que le desagrada. “Tienen un cementerio para ellos solos”.

Pleitos: “Eris” pelea, lucha.

Es cuando la enemistad madura y da como fruto la lucha abierta.

La enemistad es el germen que produce el pleito.

Frente a la enemistad y el pleito el fruto del Espíritu Santo produce paciencia.

Paciencia: “Macrosumia” significa soporte, aguante, paciencia, clemencia.

Hay momentos que lo fácil es enemistarse y pelearse, pero eso es obra de la carne, por eso el Espíritu Santo da paciencia, capacidad de aguante y clemencia hacia la persona que nos produce daño.

A veces la gente ataca porque se encuentra mal “El vaso que corta es el que está roto”. Cuando alguien actúa así, en vez de enfadarnos y pelearnos, el Espíritu Santo nos da paciencia para que de esta manera la otra persona sea sanada.

 

5.- Celos e Iras.

Celos: Los celos son una respuesta emocional que aparece cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera propio.

Si queremos evitar los celos hemos de entender que nada nos pertenece, todo es un préstamo de Dios.

La iglesia, los pastores, los hijos, la esposa, la casa, el ministerio, cualquier cosa que tienes es porque Dios te lo ha prestado: “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan” (Salmo 24:1).

Los celos nos llevan a pelear y luchar por aquello que pensamos que es nuestro.

Iras: “Sumoi” Furor, ira, ardor, producir problemas de manera intencionada. Está relacionado con las explosiones de rabia.

Frente a esto el Espíritu Santo nos da la benignidad.

Benignidad: “Restotos” La traducción de esta palabra es benévolo, amable, dulzura.

Es interesante que otro significado de esta palabra es utilidad”, es decir hacer algo que produce un beneficio.

Frente al celo y la ira que solo causan problemas, es importante que el Espíritu Santo nos de la benignidad, la amabilidad, lo que produce beneficio, buenas cosas.

 

6.- Contiendas y disensiones.

Contiendas: “Eridseia” intriga.

A veces se producen intrigas, peleas en la iglesia, se habla a uno y a otros para producir contención. Esto es una obra de la carne.

Disensiones: “Dixostasía” Desunión, disensión, división.

Las divisiones son obras de la carne, el diablo quiere producir división.

Frente a esto el Espíritu Santo da la bondad.

No puede satisfacerse a todo el mundo. A veces se reconoce a uno y otro puede sentirse agraviado, esto es inevitable, por eso la forma que tiene el Espíritu Santo de combatir esto es con el fruto de la bondad.

Bondad: “Agadsosune” En vez de tener contienda y producir división, tener bondad y alegrarse de que otros prosperan, son bendecidos y entender que “Dios honra a los que le honran”, y que el es dueño de los tiempos, lo que no te da ahora, si eres fiel te lo dará en el momento que el estime conveniente.

“Humillaos, pues, bajo la poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo” (I Pedro 5:6).

 

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