El Espíritu Santo nos da fortaleza interior

“Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo, 15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra, 16 para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu; 17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor, 18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios. 20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros, 21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén” (Efesios 3:14-21).

 

Pablo está hablando acerca de la salvación a los cristianos de Éfeso, pero esta carta no solo está dirigida a los Efesios, sino a todos nosotros, de hecho, se convirtió en una carta circular.

En esta carta se nos dice que la salvación era algo seguro para los judíos, pero había un misterio que ha sido revelado por el Espíritu Santo: “misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu” (Efesios 3:5).

Este misterio es que la salvación es universal, para todo el mundo: “que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio” (Efesios 3:6).

Efesios 3:14-21 es la continuación a una petición que hace Pablo por los gentiles de Éfeso, que no desmayen por las situaciones difíciles que estaba pasando Pablo. “Por lo cual pido que no desmayéis a causa de mis tribulaciones por vosotros, las cuales son vuestra gloria” (V.13).

Pablo no quería que su sufrimiento fuera tropiezo para los efesios.

 

1.- Oración de Pablo.

“Por esta causa doblo mis rodillas” la oración es el medio eficaz para que otros sean fortalecidos.

Podemos fortalecer a otros orando por ellos.

Cuando hay gente que desmaya en la fe, hemos de actuar como centinelas y guardianes de nuestros hermanos y orar por ellos.

 

2.- “De quien toma nombre toda familia”.

Pablo hace alusión a la costumbre judía de llamar a toda la familia según el primer progenitor.

En Israel se denominaba a cada una de las tribus según el nombre del progenitor.

Así estaban los hijos de Leví, los hijos de Rubén, los hijos de Simeón, etc. Era una forma de decir que formaban parte de alguna de estas tribus.

También se utilizaba al margen de las tribus, de hecho, delante del nombre solía ponerse “ben” que significa: “hijo de”. Jeshua ben Josef (Jesús hijo de José).

1000 años después de la muerte de David, todavía se llamaba a sus descendientes “hijo de David”. “¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí!” (Mateo 15:22).

El primer padre daba nombre a toda la familia, a todos los descendientes que vendrían luego.

Dios es nuestro padre y nos da nombre a todos los que nos hemos convertido.

Toda familia, toda persona que ha recibido a Jesús forma parte de la familia de Dios, sean judíos o gentiles, por esto tenemos el nombre de Dios, formamos parte de la familia de Dios.

 

3.- Dios es millonario en gloria.

Al ser de la familia de Dios somos heredero de lo de nuestro Padre.

“Os de conforme a las riquezas de su gloria” (V.16): Dios es rico en gloria, Él tiene todo lo que necesitas, la bendición de Dios está disponible para fortalecernos en todo lo que necesitamos.

Dios no es escaso, el tiene dones y fruto del Espíritu Santo disponible para tí.

“Ser fortalecido en el hombre interior”: Nuestro interior, nuestra alma, nuestro espíritu necesita ser fortalecido.

Dios quiere derramar de su fuerza en la vida de los cristianos y en eso podemos ayudarnos los unos a los otros a través de la oración.

Los que imparten discipulado han de orar por aquellos que están guiando por los caminos y enseñanzas del Señor, no solo es impartir la enseñanza, también es orar por ellos, y si es preciso aconsejar.

“Por su Espíritu”: El Espíritu Santo en nosotros nos fortalece. Una de las funciones del Espíritu Santo es fortalecer a los cristianos nacidos de nuevo.

El poder del Espíritu Santo viene a los hijos de Dios y nos fortalece en nuestro interior.

 

4.- Dios mora en nosotros.

“Para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones” (V.17).

Jesús mora en nosotros, vive en nosotros.

Los nacidos de nuevo somos templo del Espíritu Santo y templo de Jesús.

“A quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles; que es Cristo en vosotros, la esperanza de gloria” (Colosenses 1:27).

Por la fe le abrimos el corazón a Jesús para que habite en nosotros: “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; 9 no por obras, para que nadie se gloríe” (Efesios 2:8-9).

 

5.- Comprender lo que nadie comprende.

“Seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura, 19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios”.

La salvación, el amor de Dios que llevó a Jesús a venir a la tierra y morir por nosotros es algo difícil de entender para el corazón egoísta del ser humano.

No podemos entender que Dios nos amó, nos hizo hijos, nos dio herencia y mora en nosotros.

Por esto Pablo ora para que entiendan el amor de Dios que nos salvó.

“Excede a todo conocimiento” La mente humana no puede entender el amor de Dios, pero cuando entendemos que somos salvos, que Dios nos ama, entonces podemos disfrutar de la plenitud de Dios.

 

6.- Definición del poder de Dios.

“Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros” (V.20).

Dios puede hacer todas las cosas de forma más abundante de lo que podemos entender.

Este poder actúa en nosotros. Es el poder de Dios moviéndose en nuestras vidas.

Es el poder de Dios el que va a realizar cambios, va a dar bendición, y va a actuar en nosotros de maneras tan poderosa que ni aún nosotros lo entendemos.

 

7.- La iglesia es el lugar donde se levanta a Dios.

 “A él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos” (V.21).

La función de la iglesia es alabar y levantar el nombre del Dios poderoso que nos salvó, nos fortalece, nos transforma y nos bendice.

“Por los siglos de los siglos” Mientras exista el tiempo, mientras estemos viviendo en este planeta bajo la dimensión del tiempo, la iglesia levantará a Dios y le alabará.

En el tabernáculo había un altar, el del incienso, que estaba encendido todo el tiempo, ahora esa función de alabanza le toca a la iglesia. “Y de la mano del ángel subió a la presencia de Dios el humo del incienso con las oraciones de los santos” (Apocalipsis 8:4).

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