La unidad del Espíritu

“Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, 2 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; 4 un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos” (Efesios 4:1-6).

 

La carta del apóstol Pablo a los Efesios tiene dos partes: Los capítulos del 1-3 y los capítulos del 4-6.

Los tres primeros capítulos hablan de verdades espirituales trascendentales, del mundo del Espíritu, de las dimensiones espirituales que tenemos en Cristo Jesús.

Los últimos tres capítulos nos muestran cómo podemos aplicar estas verdades a la vida cotidiana.

Dios es práctico y quiere enseñarnos a vivir de forma efectiva.

 

“Preso en el Señor” Pablo escribió esta carta en una cárcel privado de libertad.

“Os ruego” estando preso puede “andar como es digno de la vocación con que fuimos llamados” y desde esa posición ruega que los demás hagan lo mismo. Si Pablo en la cárcel puede hacerlo ¡Cuánto más el resto!

 

1.- El cristiano va contracorriente. –

“Con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor” (V.2).

En la época de Pablo la humildad y la mansedumbre eran consideradas unos defectos de cobardes, de gente rastrera y vil.

Sin embargo, Jesús vino a dar una dimensión de virtud a lo que el mundo despreciaba.

Aquí nos habla de humildad, mansedumbre, paciencia y amor.

a.- La humildad: viene de ver la santidad de Dios y reconocer que el pecado mora en nosotros.

“Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos” (Isaías 6:5).

b.- Mansedumbre: “Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad” (Mateo 5:5).

c.- Paciencia :es soportar al que nos molesta sin vengarnos.

d.-  El amor: “Agape” es responder bien a otro sin importar lo que el otro nos haga.

El evangelio fue revolucionario en tiempos de Pablo y también lo es ahora, porque es contrario al carácter humano. Es contrario a la carnalidad del mundo. Porque el evangelio nos habla de un Dios que pone a cada uno en su lugar, y nos enseña a vivir dependiendo de este Dios.

 

2.- La unidad del Espíritu. –

“Solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz” (V.3).

El Espíritu Santo produce unidad.

El Espíritu Santo es el origen y creador de la unidad. Nadie puede producir unidad, salvo el Espíritu Santo.

Somos uno en Cristo Jesús, gracias a la acción del Espíritu Santo.

La unidad no se produce teniendo reuniones especiales ni haciendo evento juntos.

Nadie puede producir unidad, pero cualquiera puede destruirla.

Por eso nos dice “Solícitos en guardar la unidad del Espíritu”.

Nuestro trabajo no es producir unidad, sino guardar la que el Espíritu Santo ya produjo.

La belicosidad, las influencias ideológicas del mundo en la iglesia, destruye la unidad.

Humildad, mansedumbre, paciencia y amor, son cosas despreciadas por el mundo, pero si la iglesia también las desprecia entonces se rompe la unidad.

Por esto habla del “vínculo de la paz”, la paz guarda la unidad, ya que es el resultado de vivir en humildad, mansedumbre, paciencia y amor.  “Apártate del mal, y haz el bien; Busca la paz, y síguela” (Salmo 34:14).

 

3.- 7 unos. –

“Un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos”

Un cuerpo, un Espíritu, una esperanza, un Señor, una fe, un bautismo y un Dios.

La palabra que pone aquí para decir “un” no es el artículo indeterminado, sino que es el adjetivo numeral (1,2,3,4…).

Esto lleva a la exclusividad, a no aceptar a otros.

 

a.- Un cuerpo. – La iglesia, no hay otra, no hay diversas iglesias, hay una sola.

Solo hay una iglesia compuesta por los nacidos de nuevo de cualquier denominación.

Legalmente y por motivos prácticos estamos separados por denominaciones y cada una tiene un nombre diferente, pero a los ojos de Dios solo hay una iglesia.

Hemos de “discernir el cuerpo del Señor” (I Corintios 11:29).

b.- Un Espíritu. – Igual que un cuerpo sin el espíritu está muerto, la iglesia también tiene un Espíritu que le da vida, el Espíritu Santo.

El Espíritu Santo es el que hace que la iglesia esté viva, es el que transforma un cadáver en un ser viviente.

La iglesia es una organización, pero también es un organismo; si la iglesia deja de ser organismo para ser solo organización se convierte en un cadáver, en un cuerpo sin el Espíritu.

Solo es el Espíritu Santo, no hay otras cosas, no vale el Marketing, ni las formas de cantar, ni como se decora la iglesia, ni si tiene bancos o sillas, tampoco si nos vestimos de una manera u otra.

“Las formas son sepulcros de vuelos infinitos” (Rodolfo Loyola)

Lo que da vida a la iglesia es el Espíritu Santo.

c.- Una esperanza. – Todos marchamos hacia una misma meta, tenemos un destino.

Las iglesias pueden tener matices diferentes, liturgias distintas, canciones diferentes, pero la meta es la misma.

Todos tenemos una misma esperanza, estar por la eternidad con Jesucristo nuestro Señor.

d.- Un Señor. – Jesucristo es el Señor.

Jesús es el gobernador de la iglesia, es el que manda y al que todos obedecemos.

No obedecemos a otros señores, estamos a las órdenes de Jesús el comandante en jefe del ejercito de Dios, su iglesia.

e.- Una fe. – Jesucristo es el Dios y salvador del género humano.

 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16).

f.- Un bautismo. – El bautismo en la iglesia primitiva era exclusivo de los adultos.

La gente venía del paganismo y el bautismo era una confesión pública de que abrazaban al Señor.

Cuando alguien se unía al ejército romano tenía que hacer un juramento de fidelidad hasta la muerte al emperador.

De igual manera la forma de ingresar en la iglesia es una confesión pública de la fe en Jesús, y esta confesión se hace con el bautismo.

g.- Un Dios. – No hay otros dioses, solo hay 1.

El monoteísmo es una característica esencial de la fe cristiana.

En un mundo lleno de falsos dioses, el cristianismo apunta a un solo Dios.

Este Dios no está lejano ni es malvado como eran los dioses de aquel entonces, sino que es nuestro Padre.

 

4.- Padre, Hijo y Espíritu Santo. –

Los tres aparecen en estos 7 unos.

Un Espíritu, un Señor y un Dios y Padre.

El monoteísmo cristiano no está reñido con la fe en que Dios se manifiesta de tres maneras diferentes, que tiene tres personas.

Al igual que el agua se manifiesta como hielo, vapor y agua líquida, así Dios se manifiesta de tres maneras diferentes a nuestras vidas.

 

5.- Acción de Dios. –

“El cual es sobre todos, y por todos, y en todos”.

La versión “Dios habla hoy” y otras más traducen este versículo: “Hay un solo Dios y Padre de Todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos”.

Dios está sobre todos, es la autoridad del cristiano, Dios actúa por medio de todos, la acción de Dios en la iglesia y en el mundo no se realiza a través de una sola persona, sino a través de todos los que le han recibido en su corazón como Señor y Salvador, porque Él se encuentra en todos.

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