Cuatro dones del Espíritu Santo al Cristiano

“Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús, 2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor. 3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día; 4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo; 5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Timoteo 1:1-7).

 

Timoteo era hijo de una judía llamada Eunice y de un hombre griego del que no se dice su nombre.

Se habla mucho de él en el Nuevo Testamento, aparece en Hechos, Filipenses, I Corintios, etc.

Pablo fue impactado por la vida de Timoteo y llegó a considerarlo como un hijo “a Timoteo, amado hijo” (V.2).

Acompañó a Pablo en el segundo viaje misionero y estuvo con él en muchos lugares.

Pablo le escribe dos cartas para apoyarlo y guiarle en su labor pastoral, las dos epístolas forman parte de las cartas pastorales de Pablo que son I y II de Timoteo y Tito.

Pablo ya veía que le quedaba poca vida, posiblemente le habían comunicado que iban a ajusticiarle “He peleado la buena batalla, he acabado la carrera, he guardado la fe. 8 Por lo demás, me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, juez justo, en aquel día; y no sólo a mí, sino también a todos los que aman su venida. 9 Procura venir pronto a verme” (II Timoteo 4:6-9).

Timoteo recibe esta carta estando en Éfeso, ciudad en la que pastoreaba.

Vemos algunas cosas interesantes en estos versículos:

 

1.- Pablo confiaba en Timoteo.

Le considera “hijo” y le recuerda que tiene “una fe no fingida” (V.5).

Además, le habla de la herencia espiritual que había recibido de su abuela y su madre.

En la iglesia hemos de aprender a confiar en los demás y a ser de confianza.

Lo primero que hemos de desarrollar es ser de confianza, hemos de trabajar con el orgullo, la rebelión, el egoísmo y lo que nos aparta de la fidelidad.

Hay personas que son eficaces, son gente capaz, pero no son de fiar y desgraciadamente utilizan sus capacidades para su propio beneficio olvidando la obra de Dios.

 

2.- Pablo confiaba en Timoteo porque él era de confianza.

“Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia” (V.3).

Si eres fiel y alguien de confianza vas a poder confiar en otros.

Si eres torcido, rebelde y rebuscado no vas a confiar porque pensarás que los demás actúan con la misma malicia que tú.

Si eres honesto y como consecuencia confías en la gente, siempre habrá gente que te podrá engañar, pero Dios peleará por ti.

 

3.- Avivar el fuego.

“Te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos” (V.6).

Timoteo había recibido el don del Espíritu Santo y gracias a este don podía predicar.

¿Qué le ocurrió para que ese don perdiera fuerza?

No lo sabemos, pero es seguro que no fue el pecado ya que en toda la carta se habla de Timoteo como un hombre fiel.

¿Qué fue entonces? No se sabe, pero hay situaciones en las que la vida nos golpea nuestras emociones y nos hace perder el ímpetu, el fuego que teníamos al principio.

Tal vez el saber la situación de Pablo influía en su estado emocional.

Las pérdidas emocionales (separación de gente, problemas económicos, traiciones, miedos, etc.) pueden hacer que nos vayamos apagando.

Pablo le pide que él, Timoteo, avive el fuego.

Hemos de actuar en los momentos malos y difíciles, hemos de plantarnos firmes en Dios, hemos de desarrollar fe cuando todo apunta a que no hay salida.

Se precisan momentos difíciles para desarrollar la fe que nos enciende y ver a Dios actuar.

 

4.- Imposición de manos.

La doctrina de la imposición de manos se encuentra en toda la Biblia.

“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, 2 de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno” (Hebreos 6:1-2).

Hebreos está diciendo que hemos de ser maduros y avanzar a la perfección. Y hace mención a doctrinas claves de la fe cristiana: Arrepentimiento, fe en Dios, doctrina de bautismos, imposición de manos, resurrección de los muertos, juicio eterno.

Así que la doctrina de imposición de manos es bíblica y forma parte de las doctrinas básicas del cristiano.

  • El Señor indicó que pusiéramos las manos sobre los enfermos “Sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán” (Marcos 16:18).
  • En el Antiguo Testamento el sacerdote imponía sus manos sobre las ofrendas.
  • Pablo y Bernabé reciben mediante la imposición de manos la encomienda del apostolado “Entonces, habiendo ayunado y orado, les impusieron las manos y los despidieron” (Hechos 13:3).
  • Mediante la imposición de manos se recibió el bautismo en el Espíritu Santo“Entonces les imponían las manos, y recibían el Espíritu Santo” (Hechos 8:17).

La imposición de manos es algo importante, es la manera espiritual de impartir dones espirituales

En la iglesia la imposición de manos es algo importante porque es el método mediante el cual alguien en autoridad trasmite bendición a aquel que lo necesita.

 

5.- Cuatro dones del Espíritu Santo al cristiano.

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (V.7).

 

a.- Nos da valor: El Espíritu Santo nos da valor.

El Espíritu Santo no nos hace cobardes sino valientes.

“Valiente es aquel que tiene miedo para continua para adelante”. El Espíritu Santo nos hace avanzar aún cuando las cosas se ponen mal a nuestro alrededor.

 

b.- Nos da poder: El Espíritu Santo da el poder para enfrentarnos a las situaciones difíciles, el poder de tener poder frente al dolor del alma.

También nos da el poder de orar por los enfermos, de pedirle a Dios milagros, de confundir al enemigo.

Nos da poder para evangelizar. “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

 

c.- Nos da amor: Un amor a Dios que nos permite soportar las pruebas.

Un amor a los hermanos a los que tenemos que pastorear o atender.

Timoteo había recibido el ministerio pastoral y el Espíritu Santo le daba amor para a tener a las ovejas.

 “Trabajo de vuestro amor” (I Tesalonicenses 1:3) El amor que trabaja, que nos lleva a hacer cosas sin esperar nada a cambio.

 

d.- Nos da dominio propio: Saber controlar los sentimientos erróneos que la vida, la gente, y el diablo quiere meternos.

La palabra griega es “Sofronismos” y es una palabra amplia para traducir.

Podemos traducirla como disciplina, autocontrol, o dominio propio.

Alguien la definió como “el dominio propio frente al pánico y la pasión”.

El Espíritu Santo nos da ese dominio propio y a veces nos lo da fortaleciéndonos en la prueba y otras veces dándonos dirección para vencer en ella.

 

Resumiendo los versículos 6 y 7: Podemos avivar el fuego de Dios porque el Espíritu Santo está en nosotros y nos da valor, poder, amor y autocontrol.

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