La autoridad en el reino

“Entonces se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos, postrándose ante él y pidiéndole algo. 21 El le dijo: ¿Qué quieres? Ella le dijo: Ordena que en tu reino se sienten estos dos hijos míos, el uno a tu derecha, y el otro a tu izquierda. 22 Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre. 24 Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos. 25 Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad. 26 Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, 27 y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo; 28 como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (Mateo 20:20-28).

 

El domingo pasado vimos que Jesús nos manda a predicar un reino de poder: “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia” (Mateo 10:8).

Aquí vemos la forma de ejercer autoridad en el reino de Dios.

El reino de Dios tiene un Rey que es Jesucristo, pero Él delega su autoridad a sus hijos.

La autoridad ha de ser ejercida en todas las actividades e instituciones del ser humano.

Empresas, gobiernos y cualquier institución necesita una estructura de autoridad.

“Donde no hay cabeza hay cabezazos”, es preciso que alguien dirija y estos obedezcan.

Si esto no ocurre ninguna institución podrá avanzar y conseguir sus logros.

La autoridad puede ejercerse bien o mal, es algo útil, pero puede usarse de manera destructiva.

Este pasaje nos muestra algunas características de como ejercer la autoridad en el reino de Dios.

Todos alguna vez tendremos autoridad (Grupos café, discipulados, consejería, diaconado, ministerios, etc.). son formas de ejercer autoridad por eso hemos de saber cómo ejercerla de la forma correcta.

 

1.- No utilizar a otros para conseguir fines.

Se le acercó la madre de los hijos de Zebedeo con sus hijos” (V.20).

En el pasaje paralelo en Marcos, no se nos habla de la madre, porque en realidad todos sabían que la idea era de Santiago y de Juan que utilizaron a su madre al pensar que de esta manera evitarían la acusación de los demás.

Posiblemente también pensaron que Jesús haría más caso a una madre que a ellos mismos. Se equivocaron en sus dos pensamientos.

Utilizar a otros es general en el comportamiento humano, pero es algo que no ha de usarse en el reino de Dios.

Es corriente ver en política como algunos líderes utiliza a gente que después de usarles les dan la patada y ellos consiguen lo que quieren.

En el reino de Dios no se hace esto ya que se valora a todos porque Jesús murió por todos. Todos nos tenemos el valor que nos da la sangre de Jesús.

La gente no es chicle al que se le saca el sabor y luego se escupe.

 

2.- El ser humano quiere autoridad.

La idea que manifiesta la madre es que cuando se estableciera el reino de Dios, Santiago y Juan fuesen cogobernantes con Jesús.

Hay un deseo de controlar a otros y tener poder. Desde niños podemos ver como todos quieren mandar.

El poder “da importancia” a los que son ignorantes de que Jesús murió para salvarles porque son valiosos.

El poder “da valor” a los que no se valoran. Por esto muchos acomplejados buscan poder, para sentirse importantes.

La gente que busca el poder son los que son comprados por aquellos que quieren utilizarlos.

 

3.- Profecía.

“Entonces Jesús respondiendo, dijo: No sabéis lo que pedís. ¿Podéis beber del vaso que yo he de beber, y ser bautizados con el bautismo con que yo soy bautizado? Y ellos le dijeron: Podemos. 23 El les dijo: A la verdad, de mi vaso beberéis, y con el bautismo con que yo soy bautizado, seréis bautizados; pero el sentaros a mi derecha y a mi izquierda, no es mío darlo, sino a aquellos para quienes está preparado por mi Padre” (V.22-23).

Jesús profetiza que tanto Santiago como Juan iban a recibir persecución. Santiago fue asesinado y Juan encarcelado.

 

4.- La autoridad y muerte al yo.

En el reino de Dios no se gobierna para levantarnos a nosotros mismos, sino que es para que el reino de Dios se extienda.

Es preciso morir para ejercer autoridad según Dios.

Si Dios quiere usarte como autoridad en su reino antes va a llevarte a la cruz.

Muchas cosas van a pasar, muchos sufrimientos, muchas injusticias sufrirán los que van a ser usados en autoridad en el reino de Dios.

 

5.- Autoridad para servir.

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir” (V.28).

Usted tiene que llegar a entender que la autoridad en el reino es para servir.

La palabra servicio es “diaconía” todo servidor es un diácono porque sirve.

La autoridad es para servir, no para servirse.

 

6.- Todos querían ser autoridad.

Cuando los diez oyeron esto, se enojaron contra los dos hermanos” (V.24).

Si no hubiese sido así, no les hubiese molestado esta petición.

La diferencia es que Juan y Santiago dieron el paso para lograrlo y los otros solo lo ansiaban en su corazón.

La ambición al poder es algo que todos llevamos, algunos lo logran, otros solo se les manifiesta con quejas, pero tienen la misma ambición.

Por eso el Señor antes de darnos autoridad nos hace pasar por la cruz para que muramos a esta ambición.

Para servir en el reino de Dios antes hay que haber muerto al yo, y pensar solo de acuerdo al corazón de servicio de Cristo mirando el beneficio del reino antes que el personal.

 

7.- Manera incorrecta de servicio.

“Entonces Jesús, llamándolos, dijo: Sabéis que los gobernantes de las naciones se enseñorean de ellas, y los que son grandes ejercen sobre ellas potestad” (V.25).

La palabra “se enseñorean” en griego es “Katakurieuo” que significa controlar, subyugar.

El control no es la manera correcta de servir en el reino de Dios.

Un pastor no es un policía, un pastor dice lo que hay que hacer y los demás le siguen.

Un pastor de ovejas va delante y las ovejas le siguen, no tiene que hacer nada más.

El líder según Dios no impone autoridad, los demás saben que está sirviendo y lo respetan y le siguen.

Un pastor cuida a las ovejas, no las controla ni las manipula.

El pastor controlador y manipulador no es el modelo de pastorado según Dios. Controlar es lo contrario a pastorear.

La gente es libre y sigue al pastor libremente.

El control es la manera en que ejercen autoridad los gobernantes de las naciones, pero esa no es la forma de hacerlo en el reino de Dios.

 

8.- La misión de Cristo, servir y morir.

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (V.28).

Jesús venía con esa doble misión y la llevó a cabo.

Nosotros podemos ejercer la primera misión de Jesús, pero no tenemos la capacidad de salvar a los demás.

 

9.- Dar su vida en rescate por muchos.

Esta misión solo puede ser ejercida por Cristo Jesús. “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos” (Hechos 4:12).

Si vienes a Jesús la salvación de Dios llegará a tu vida.

Si vienes a Jesús entrarás en el reino de Dios, donde Dios quiere darte lo mejor.

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