La pesca milagrosa

 

 

“Aconteció que estando Jesús junto al lago de Genesaret, el gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios. 2 Y vio dos barcas que estaban cerca de la orilla del lago; y los pescadores, habiendo descendido de ellas, lavaban sus redes. 3 Y entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud. 4 Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro, y echad vuestras redes para pescar. 5 Respondiendo Simón, le dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando, y nada hemos pescado; mas en tu palabra echaré la red. 6 Y habiéndolo hecho, encerraron gran cantidad de peces, y su red se rompía. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros que estaban en la otra barca, para que viniesen a ayudarles; y vinieron, y llenaron ambas barcas, de tal manera que se hundían. 8 Viendo esto Simón Pedro, cayó de rodillas ante Jesús, diciendo: Apártate de mí, Señor, porque soy hombre pecador. 9 Porque por la pesca que habían hecho, el temor se había apoderado de él, y de todos los que estaban con él, 10 y asimismo de Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: No temas; desde ahora serás pescador de hombres. 11 Y cuando trajeron a tierra las barcas, dejándolo todo, le siguieron” (Lucas 5:1-11).

 

Estamos viendo un pasaje extraordinario donde Dios manifestó su poder de manera contundente.

Los milagros y la predicación de la palabra se unen para actuar juntos en extender el Reino de Dios.

A veces milagros extraordinarios, y a veces el milagro de la conversión.

 

1.- Dios marca los tiempos.

Jesús nos enseña el camino que hemos de recorrer, nos muestra la ruta del siervo de Dios exitoso.

Jesús había sido bautizado, vencido a Satanás en el desierto y en el versículo 4:14 leemos “y Jesús volvió en el poder del Espíritu a Galilea, y se difundió su fama por toda la tierra de alrededor”. Se hizo famoso.

En poco tiempo pasó de ser un simple carpintero a alguien al que todos buscaban para oírle.

30 años siendo un desconocido y en pocos meses famoso. Dios marca los tiempos.

Se fiel, obedece a Dios, vence las tentaciones y Dios decidirá el momento adecuado de potenciar tu servicio a Dios.

 

2.- Había hambre de la palabra.

“El gentío se agolpaba sobre él para oír la palabra de Dios” (V.1).

Recuerden que habían pasado 400 años sin que se oyera la voz de Dios en Israel, además el pueblo judío estaba bajo la opresión de los invasores romanos. La gente necesitaba a Dios.

A veces Dios permite circunstancias difíciles para que la gente le busque.

El corazón humano es tan duro que, si todo va bien, no solo se olvida de Dios, sino que le desprecia y blasfema.

Pero “no he visto ateos en las trincheras” dijo alguien que había estado en la guerra.

 

3.- Pide una barca prestada.

“Entrando en una de aquellas barcas, la cual era de Simón, le rogó que la apartase de tierra un poco; y sentándose, enseñaba desde la barca a la multitud” (V.3).

Los pescadores acababan de regresar de la pesca y no habían cogido nada y ahora les tocaba la tarea de limpiar las redes y dejarlas listas para la próxima vez que salieran a pescar.

La gente era tanta que era difícil hablar, por eso pide prestada la barca y los pescadores aceptan.

 

4.- Boga mar adentro (V.4).

Después de la predicación les pide que remen hacia el interior del lago.

Dios nos va a pedir que avancemos, que rememos hacia lugares más profundos.

La vida del espiritual es un continuo avanzar en aquellos a lo que Dios va dirigiendo.

No te quedes en la superficie, avanza y profundiza en lo de Dios.

¿Para que la santidad y la consagración? Para poder avanzar.

Hay gente que se lleva toda la vida en un mismo lugar, nunca avanza.

 

5.- Pedro obedeció.

“Echad vuestras redes para pescar”.

Jesús era carpintero, Pedro pescador.

Pedro no sabía de maderas, pero era experto en pesca. Jesús era carpintero y no sabía de pesca.

Cuando Jesús le dice que tire las redes lo lógico es no echarle cuenta, como experto estaba convencido de que no iba a servir para nada y además las redes iban a tener que ser limpiadas otra vez. Sin embargo, obedecen.

La palabra que había oído le abrió los ojos del espíritu y obedeció contra la lógica.

Tus experiencias con Dios y su palabra te va a ayudar a avanzar y a dar pasos de fe.

Los que tienen comunión con Dios son los que Dios utiliza para darle instrucciones, porque sabe que, aunque no entiendan van a obedecer.

 

6.- Gran cantidad de peces.

Esto nos enseña varias cosas.

a.- Dios es un Dios de abundancias no de miserias. Dios da abundantemente.

b.- Si prestas a Dios tu barca va a recoger abundantemente.

c.- La creación se somete a Dios: Los peces estaban tranquilos en el fondo del lago y de pronto oyen la orden de Dios que les dice “naden directos a las redes que todos los días tratáis de evitar y vayan a la muerte”.

Los peces se ponen en camino a las redes, obedecen la orden de Dios.

Los cuervos traían comida a Elías, el gran pez tragó a Jonás, los peces van a la red para convertirse en comida.

Toda la creación está bajo la obediencia a Dios. El pecado ha hecho que toda la creación esté con dolores de parto esperando ser libertada, por eso sucede lo que sucede, pero a pesar de todo Dios continúa teniendo autoridad.

 

7.- Otra barca.

Cuando no puedas solo, pide ayuda a otras barcas. Hemos de ayudarnos los unos a los otros.

De esta manera se evitaba que las redes se rompieran y además así iban a compartir los beneficios de la pesca.

Somos la iglesia, el cuerpo de Cristo y estamos para ayudarnos y apoyarnos los unos a los otros y para compartir las bendiciones que Dios nos dé.

 

8.- La acción de Dios tocó a los pescadores.

A veces la gente se convierte cuando Dios hace milagros en sus vidas.

Los milagros confirman la verdad que predicamos.

Los milagros no son imprescindibles, pero ayudan.

Con todo, toda conversión es un milagro, así que todos recibimos un milagro al recibir a Jesús.

 

9.- Dios actúa con nosotros para que seamos bendición para otros.

“Serás pescador de hombres” lo que ocurrió en la vida de los pescadores ha de ser extendido al mundo.

Dios nos manda que compartamos el tesoro que hemos encontrado en aquellos que no lo tienen.

Comparte la bendición de la pesca milagrosa en tu vida.

 

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