Suelte lastre

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré; 6 de manera que podemos decir confiadamente: El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre” (Hebreos 13:5-6).

 

Un globo aerostático tiene que soltar lastre para subir, si no deja todo lo que le ata a la tierra nunca subirá.

En la vida tenemos que dejar cosas si queremos subir alto.

 

¿Qué cosas hemos de dejar?

 

1.- El pecado.

 “Antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13).

Pecado es desobedecer a Dios.

El pecado endurece y es una manera engañosa de vivir.

La gente vive pecando porque están endurecidos y en pecado.

Los cristianos tenemos que abrir los ojos y no dejarnos ni engañar ni endurecer por el pecado.

Suelte lastre, deje de pecar.

 

2.- Las malas experiencias.

Tal vez hay cosas que necesita superar: una infancia triste, una traición, una estafa en un negocio, etc. A menos que lo supere, a menos que lo deje atrás, a menos que suelte eso no recibirá la plenitud que Dios tiene para usted.

Nada de lo que haya vivido puede impedir que usted viva una vida en toda la plenitud de Dios.

Mientras se agarre a la idea de que la vida ha sido injusta con usted, esto le apartará de un futuro maravilloso que Dios le tiene preparado.

Puede que lo que le pasó no fuese justo, pero con la actitud correcta en vez de ser un freno será lo que le catapultará.

Suelte lastre, no deje que sus malas experiencias le frenen.

 

3.- Complejos.

Usted no está en desventaja con otros, supérelo.

En vez de mirar todas las razones que tiene para sentir lástima por usted mismo, acepte las circunstancias y aprovéchelas.

No caiga en la trampa de la autocompasión.

Dios le dio la gracia para cumplir su destino, no ha sido ungido para ser otro, fue ungido para ser usted.

No se compare con los demás.

Usted ha sido creado a la imagen de Dios, tiene sangre real corriendo dentro suyo, usted no está en desventaja.

Suelte lastre, Dios es mayor que sus complejos.

 

4.- Los fracasos.

Su vida es muy valiosa para vivir pensando en lo que no consiguió o en lo que le falta.

Todos cometemos errores y pasamos momentos difíciles, pero no nos quedemos ahí.

No permita que un infortunio le amargue la vida entera.

Si fracasa no se condene, considere que ese fracaso le está ayudando a estar más cerca de la bendición de Dios.

Dice la frase popular: cuando el camino se pone duro, los duros avanzan.

Dios tiene la última palabra.

Supere los problemas, no se quede ahí, usted no estaría vivo si Dios no tuviera para usted otra victoria.

Cada problema le ha ayudado a ser la persona que usted es.

Supere las desventajas y deje que Dios las convierta en ventajas.

Suelte lastre, Dios utiliza los fracasos para glorificarse.

 

5.- Raíz de amargura.

“Mirad bien, no sea que alguno deje de alcanzar la gracia de Dios; que brotando alguna raíz de amargura, os estorbe, y por ella muchos sean contaminados” (Hebreos 12:15).

La gente amargada no tiene buenas relaciones, son negativas, tienen una actitud crítica y ácida.

Se quejan de todo el mundo, si todo el mundo está mal, mire en su interior.

La vida es corta, va rápidamente, usted no tiene tiempo de perderla estando amargado y resentido.

Suelte lastre, deje la amargura y alabe a Dios.

 

6.- Resentimientos.

He conocido a personas atadas y frenadas por el resentimiento hacia otros.

La falta de perdón le impide crecer en Dios y hace que la persona esté continuamente en un sin vivir.

“Resentimiento es el veneno que uno se toma esperando que muera la persona que nos ofendió”.

Suelte lastre, perdone a los que le han ofendido, perdone a los que le maltrataron, será más libre y vivirá mejor.

(Accidente de tráfico muerte de la niña de 18 años, un dólar a la semana).

 

Casos bíblicos.

 

7.- David.

Fue rechazado por su familia, nadie pensaba que ese pobre pastorcillo podía ser ungido rey, pero fue la persona que Dios eligió para ser rey de Israel.

David aprendió que nadie puede suplir lo que Dios quiere darnos.

Si quiere recibir el 100% no mire alrededor, mire hacia arriba.

Acérquese a Dios y recibirá lo que otros no pueden darle.

“El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

 

8.- Job.

Job tenía mucho que superar y tenía derecho a quejarse, pero no lo hizo, superó esta situación “aunque me mate en Él confiaré”.

Pocas personas han tenido la experiencia tan trágica que tuvo Job, perdió todo lo que tenía, pero recibió el doble, cuando supere los momentos difíciles prepárese para el doble.

“El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre”.

 

9.- Zaqueo.

“Y sucedió que un varón llamado Zaqueo, que era jefe de los publicanos, y rico, 3 procuraba ver quién era Jesús; pero no podía a causa de la multitud, pues era pequeño de estatura. 4 Y corriendo delante, subió a un árbol sicómoro para verle; porque había de pasar por allí. 5 Cuando Jesús llegó a aquel lugar, mirando hacia arriba, le vio, y le dijo: Zaqueo, date prisa, desciende, porque hoy es necesario que pose yo en tu casa” (Lucas 19:2-5).

Zaqueo era de poca estatura, y fue esa poca estatura la que le hizo buscar un árbol.

Su pequeño tamaño no le impidió ver a Jesús, se buscó la manera de lograrlo.

Si no llega a algo, busque su árbol y haga lo que no puede hacer sin el árbol.

Suelte el complejo de la estatura, suelte lastre y búsquese un árbol.

 

10.- La roca.

“Cualquiera, pues, que me oye estas palabras, y las hace, le compararé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca. 25 Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:24-25).

Si construye sobre la roca, prepárese para recibir el doble.

Edificar sobre la roca es ser obediente a lo que Dios dice, sea obediente y recibirá el doble.

Sea obediente a Dios y cuando vengan las lluvias y las tempestades usted saldrá victorioso.

Obedecer, no pecar, es la clave de la bendición.

Suelte lastre, suelte la desobediencia, le frena y le impide la bendición.

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