Meditar

 

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; 2 Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. 3 Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae; y todo lo que hace, prosperará” (Salmo 1:1-3).

 

Truett Cathy.

Nació en 1921 en Georgia, Estados Unidos.

Comenzó con un pequeño restaurante, y tomó decisiones que muchos consideraron malas para un negocio, pero él no, ya que coincidían con los principios bíblicos.

 

No siguió consejos de malos. – Decidió respetar el día de reposo y no abría los domingos.

Todas las sucursales de la empresa, ya sean propias o franquiciadas, cierran los domingos para que sus empleados puedan asistir a la iglesia y pasar tiempo con sus familias.

 

Se deleitó en la palabra. – Era un amante de estudiar la palabra de Dios.

Fue miembro fiel de su iglesia y enseñaba la palabra a adolescentes.

 

Resultado. – Fundó la cadena de restaurantes Chick-fil-A en 1946. (tenía 25 años)

Creó un famoso Sandwich de pollo, que fue un éxito de ventas.

En la actualidad se encuentra en 48 estados de USA, así como en el Distrito de Columbia y Puerto Rico .

La empresa también opera en Canadá y el Reino Unido.

 

Creó la Fundación WinShape, que entre sus actividades incluyen becas universitarias, una red de hogares de acogida, campamentos, y programas de asesoramiento matrimonial.

 

Donan cada año millones de dólares en ayudar a otros: en 2007, la Fundación gastó 18 millones de dólares. Y esto se repite todos los años.

 

Truett Cathy, partió con el Señor en 2014 a la edad de 93 años, pero ha dejado una fundación y un testimonio vivo de que cuando meditas en la palabra y la obedeces, tienes éxito y eres prosperado.

 

Truett Cathy tuvo éxito como persona, como cristiano, como comerciante.

 

1.- “Todo lo que hace prosperará”.

Nacemos para tener éxito.

Todos queremos triunfar, no conozco a nadie sano, que quiera ser un fracaso en su vida.

¿Cómo conseguir la prosperidad que todos deseamos?

¿Cómo ser personas de éxito según Dios?

¿Cómo lograr las metas que Dios nos pone?

Este salmo nos da la solución:

Sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (V.2).

Para tener éxito en la vida, para prosperar, necesitamos meditar en la palabra de Dios.

Pareciera sorprendente, pero si se siguen los principios de la palabra de Dios, triunfaremos.

 

 

2.- Meditar en la palabra de Dios ha de ser un hábito.

La meditación es algo para todo el día “de día y de noche”.

Si quieres tener éxito como padre, como esposo, como hijo, como trabajador, como jefe, como siervo de Dios, tienes que meditar en la palabra de Dios.

Cada momento del día ha de estar la palabra de Dios en tu mente y en tu corazón.

 

3.- El fuego y la palabra.

 “Se enardeció mi corazón dentro de mí; en mi meditación se encendió fuego, y así proferí con mi lengua”” (Salmo 39: 3).

El fuego de Dios viene a nuestras vidas cuando meditamos en la palabra de Dios.

El fuego se aviva en la meditación.

Medita en la palabra de Dios, y el fuego de Dios vendrá a tu vida.

Y al revés, deja de meditar en la palabra de Dios y verás como el fuego se va.

El fuego de Dios viene a través de la palabra de Dios.

 

4.- Meditar y beneficios.

 “Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1;8).

Medita, y las cosas te saldrán bien.

Se habla mucho de trucos y maneras de que las cosas salgan bien, hay tutoriales para esto, pero si quieres que todo te salga bien, medita en la palabra de Dios.

La palabra de Dios da instrucciones que si las seguimos seremos bendecidos.

La palabra de Dios no está escrita para amargarnos, sino para bendecirnos, dándonos buenos consejos y directrices efectivas.

Meditar en la palabra de Dios es el camino al éxito.

 

5.- No te distraigas.

 “Pero Marta se preocupaba con muchos quehaceres, y acercándose, dijo: Señor, ¿no te da cuidado que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude. 41 Respondiendo Jesús, le dijo: Marta, Marta, afanada y turbada estás con muchas cosas. 42 Pero sólo una cosa es necesaria; y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada” (Lucas 10:42-44).

Vivimos en un mundo de distracciones, distraerse es lo contrario que meditar.

La gente busca la diversión, quiere estar entretenido.

Pero hemos de dejar distracciones y acercarnos a Dios y a su palabra.

Marta estaba preocupada por muchas cosas, tenía mucho que hacer.

El Señor le dice que solo precisa una cosa, la que María escogió.

Apaga lo que te distrae, deja de mirarte a ti mismo, deja de mirar tus intereses, mira la palabra de Dios.

 

6.- Tienes que ocuparte.

“Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza” (I Timoteo 4:13).

En la vida hay muchas ocupaciones, algunas nos roban el tiempo, otras son indiferentes, pero el Señor nos indica algo en lo que hemos de ocuparnos: En la lectura, la exhortación y la enseñanza.

Hemos de ocuparnos en leer la palabra, para enseñar y orientar a otros.

Dios te ha dado el privilegio de conocer la palabra de Dios para bendecir tu vida y la de otros.

Eres un atalaya.

 

7.- Hagá.

La palabra hebrea para meditar es Hagá, aparece en el salmo 1, y en Josué 1:8.

Describe un acto: lento, repetitivo, continuo.

La meditación en hebreo no es “vaciar la mente” sino llenarla con la palabra, repetirla, rumiarla espiritualmente.

 

8.- La vaca.

La vaca tiene un estómago con cuatro compartimentos: Rumen, redecilla, librillo y cuajar.

Solo el cuarto, el cuajar, hace las funciones propias de un estómago, las otras tres partes solo preparan la hierba para que lleguen bien al cuajar.

Para este proceso de preparación, se vuelve a sacar la comida y la vaca vuelve a masticarla, es lo que se conoce como rumiación.

Rumiar es volver a traer el alimento, masticarlo una y otra vez y extraerle todo su valor nutritivo.

El cristiano ha de meditar en la palabra, ha de rumiarla, ha de darle vuelta en su cerebro y corazón, para luego abrazarla.

 

9.- Después de la meditación, la obediencia.

La vaca rumia, y cuando lo ha hecho lo pasa al cuajar, el estómago propiamente dicho, donde los jugos gástricos se mezclan con la comida y comienza digestión.

El cristiano rumia la palabra, y cuando está preparado, la obedece.

Si no hay obediencia es como si no hubiese alimentación.

 

10.- Obedecer es morir.

Obedecer es negarte al yo.

Es no hacer tu voluntad y aceptar la voluntad de Dios.

Obedecer es tomar la cruz.

Obedecer es hacer lo que Dios quiere y no lo que tú quieres.

Cuando se obedece, es cuando se empieza a activar la bendición para tu vida.

La bendición no viene cuando se ora, viene cuando se obedece y se ora.

 

11.- La palabra nos cuida.

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. 21 No se aparten de tus ojos; Guárdalas en medio de tu corazón; 22 Porque son vida a los que las hallan, y medicina a todo su cuerpo” (Proverbios 4:20-22).

La vida, la salud, la bendición está en meditar y obedecer la palabra de Dios.

La palabra está escrita para guardarnos de las desgracias, abrázala.

Permita que la palabra transforme su manera de pensar y actuar.

 

12.- Obedecer nos protege.

Cuando meditamos en la palabra de Dios, estamos protegidos.

Cuando desechamos las malas influencias, estamos protegidos.

Cuando caminamos en obediencia a Dios, estamos protegidos.

Vamos a triunfar, vamos a ser personas de éxito, si meditamos y obedecemos la palabra de Dios.

Recuerda a Truett Cathy.

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