La bendición sacerdotal

“Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles: 24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz. 27 Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré” (Números6:22-27).

 

Ilustración: Cuando caminamos bajo la lluvia abrimos el paraguas, el paraguas no hace que cese la lluvia, hace que no nos mojemos en medio de la lluvia.

La bendición sacerdotal no significa que no habrá dificultades, significa que Dios nos acompaña y guarda en medio de ellas.

 

“El Señor es mi pastor; nada me faltará.

En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará.

Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre.

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo;

Tu vara y tu cayado me infundirán aliento.

Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores,

Unges mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.

Y en la casa del Señor moraré por largos días” (Salmo 23).

 

Contexto histórico:

Israel acaba de salir de Egipto, ha pasado el mar Rojo y ha llegado al monte Sinai, donde ha establecido una alianza con Dios.

Esto supone un cambio fundamental, de ser un grupo numeroso de esclavos pasan a ser constituidos el pueblo de Dios.

Antes de la bendición sacerdotal el tabernáculo se ha construido y se encuentra en el centro del campamento.

El pueblo no solo viaja por el desierto de cualquier manera, sino que, hay una dirección directa de Dios a través de la columna de fuego y de humo.

Israel está en el desierto en dirección a la tierra prometida.

Dios ha establecido sacerdotes para ministrar delante de Él y para servir al pueblo.

En esta situación Dios da una revelación de lo que los sacerdotes deben decir para bendecir al pueblo.

 

1.- El origen de la bendición es Dios (v. 22-23)

“Jehová habló a Moisés, diciendo: 23 Habla a Aarón y a sus hijos y diles: Así bendeciréis a los hijos de Israel, diciéndoles:”

La orden proviene directamente de Dios a Moisés. Aarón y los sacerdotes no inventan la bendición ni actúan por mérito propio; son únicamente canales de la gracia divina.

Dios instruye a los sacerdotes sobre cómo deben bendecir. A Dios le importa la forma en que se transmite su gracia a las familias y comunidades.

Es importante destacar que la bendición se origina en el corazón de Dios.

 

2.- “Jehová te bendiga y te guarde”.

La bendición se origina en Dios, todo lo bueno procede de Él.

Bendecir es “bien decir”, que Dios hable bien de ti.

Caso de la zapatería. (En realidad está diciendo pórtate bien y yo hablaré bien de ti”.

No se refiere solamente a recibir cosas materiales. La bendición expresa el deseo de que Dios conceda su favor, provisión, bienestar y dirección.

 

El ser humano precisa protección.

En un mundo tan inseguro como el que vivimos, necesitamos protección.

“Y te guarde” significa que Dios cuide y proteja a la persona. La idea incluye estar bajo su cuidado y preservación en medio de las dificultades.

Van a iniciar el camino por el desierto, necesitan la bendición y la protección de Dios.

Necesitas que Dios hable bien de ti, que convenza a los enemigos que vas a encontrar y que te proteja.

 

3.- “Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia”.

Ilustración: un niño que entra en la iglesia llena de hermanos, entre todas las personas busca el rostro de los padres, cuando los encuentra se tranquiliza, ahí están sus padres, no está solo.

Ilustración: Novios cuando ven a la novia.

Hablar del rostro de Dios es una manera de hablar de la presencia de Dios.

La mayor bendición es tener la mirada favorable de Dios sobre nuestras vidas.

Es una imagen de Dios volviendo su rostro hacia una persona con benevolencia, como cuando alguien mira con agrado a quien ama.

Cuando alguien te mira con un rostro resplandeciente, significa que le agrada tu presencia. Que Dios haga resplandecer su rostro es vivir bajo la luz de su aprobación.

 

“Y tenga de ti misericordia”: significa que Dios conceda gracia y compasión. La misericordia implica recibir de Dios un trato lleno de bondad, incluso cuando uno no puede depender únicamente de sus propios méritos.

Misericordia es que Dios actúa con bondad hacia nosotros aun cuando no lo merecemos.

 

4.- “Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga sobre ti paz».

Es dirigir la mirada, es que Dios nos mira atentamente.

“El Señor alce sobre ti su rostro”: Dios no es un Dios distante o indiferente, sino alguien que vuelve su rostro hacia la persona y se interesa por ella.

Alzar el rostro: Significa prestar atención plena.

Un rey o juez levantaba el rostro para mirar a los ojos a quien se acercaba a él, demostrando que lo escuchaba.

Dios no te da la espalda; fija su mirada en usted.

 

“Y ponga en ti paz”: la palabra “paz” “Shalóm” tiene un sentido muy amplio. No se refiere solamente a estar tranquilo, sino a experimentar bienestar, seguridad, armonía y plenitud bajo el cuidado de Dios.

“Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

 

 5.- Y pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel”.

“Pondrán mi nombre sobre los hijos de Israel”: significa que el pueblo quedaría identificado y reconocido como perteneciente a Dios. Llevar el nombre de Dios implicaba vivir bajo su autoridad, cuidado y relación de pacto.

Llevar el nombre de Dios implica tener su marca de propiedad, protección y dignidad.

 

6.- “Yo los bendeciré”. Los hombres solo son canales.

Los sacerdotes pronunciaban la bendición, pero era Dios quien la hacía realidad.

“Y yo los bendeciré”: aquí está el punto central: aunque los sacerdotes pronunciaban la bendición, la verdadera fuente de la bendición era Dios mismo.

No eran las palabras de los sacerdotes las que tenían poder por sí solas; era Dios quien prometía bendecir a su pueblo.

 

7.- En el Nuevo Testamento:

Los creyentes son llamados «real sacerdocio»:

“Más vosotros sois linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable” (1 Pedro 2:9).

Tenemos la autoridad dada por Dios para pronunciar palabras de vida, protección y paz sobre tus hijos, tu cónyuge y tu entorno.

 

Estamos empezando el curso 2026-2027 de la iglesia, tenemos muchas actividades para hacer.

Estamos andando en los caminos de Dios por tanto, necesitamos caminar con Dios para que recibamos la bendición de Dios.

 

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