El miedo

Estamos en un mundo lleno de miedos, y en una situación que produce miedo.
¿Qué dice la Biblia respecto al miedo?
Todo el mundo tiene miedo, no es algo ajeno a nadie.
El cuento “Juan sin miedo” es eso, un cuento.
El problema del miedo no es tenerlo, sino que puede ser paralizante.
La gente con exceso de miedo acaban haciendo cosas que no quieren, pero no les importa, porque desean evitar el peligro.
La gente de influencia y poder lo saben y utilizan el miedo para conseguir sus fines.
El miedo viene dentro de nosotros y se desarrolla desde la más tierna infancia: miedo a estar sin la mamá, miedo a la oscuridad, miedo a estar solo, miedo a animales, etc.
El miedo está incrustado en el ADN espiritual del ser humano.
Por eso es un tema recurrente a lo largo de toda la Biblia, Dios tiene que trabajar con el miedo del ser humano.

1.- ¿Cual es su origen?.- “Y él respondió: Oí tu voz en el huerto, y tuve miedo, porque estaba desnudo; y me escondí” (Génesis 3:10).
Después del pecado de Adán y Eva, por primera vez sienten miedo delante de Dios.
Temen la presencia de Dios, temen el castigo.
El origen del miedo es el pecado. Sin pecado no habría miedo en el mundo.

2.- Dios trabaja con gente con miedo.
“Entonces Sara negó, diciendo: No me reí; porque tuvo miedo” (Génesis 18:15).- Mintió por miedo.
“Y los hombres de aquel lugar le preguntaron acerca de su mujer; y él respondió: Es mi hermana; porque tuvo miedo de decir: es mi mujer” (Génesis 26:7).- Abraham tuvo miedo y entregó su mujer a alguien que le podía matar diciendo que era su hermana.
“Y tuvo miedo, y dijo: ¡Cuan terrible es este lugar! No es otra cosa que casa de Dios, y puerta del cielo” (Génesis 28:17).- Dios le da un sueño a Jacob y le habla, y este tiene miedo.

3.- Dios da una estrategia doble para luchar contra el miedo:
a) Yo estoy contigo, esfuérzate y se valiente.
“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9).
“Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente” (Jueces 6:12)
El miedo no puede arrancarse de nosotros, pero si podemos hacerle frente.
Saber que Dios está con nosotros y esforzarse.
Si sabes que Dios está contigo, el miedo se empieza a disipar.
Hay que esforzarse, porque siempre queda un miedo residual.
La mejor forma de vencer el miedo es haciendo lo que se teme.
Haz pequeños actos de valor, y luego súmale otros, y al final lograrás vencer el miedo que te atenaza.
Primero.- Cree que Dios está contigo. Segundo.- Esfuérzate.

b) El hombre ha de escoger que temer.
Cambia el temor al hombre y a las cosas, por el temor a Dios.
“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza” (Proverbios 1:7).
“Por cuanto aborrecieron la sabiduría, Y no escogieron el temor de Jehová” (Proverbios 1:29).
El miedo no puede desterrarse totalmente del corazón humano, pero si puede desviarse su objetivo.
Uno ha de escoger que temer.
El temor a Dios es bueno, es principio de la sabiduría.
Si desprecias la sabiduría de Dios estás despreciando el temor a Dios.
La gente escoge que temer.
El temor a Dios da vida, y bendición, porque nos ayuda a hacer las cosas bien.
El temor al hombre y a las circunstancias nos alejan de la bendición de Dios.
“El temor de Jehová es manantial de vida” (Proverbios 14:27) Es Manantial de Vida, produce vida en el ser humano, mientras que el temor a las cosas produce muerte, anulación del plan de Dios en nosotros, y fracaso.
Dos cosas a las que no hay que temer

5.- No temer al hombre.
“Yo, yo soy vuestro consolador. ¿Quién eres tú para que tengas temor del hombre, que es mortal, y del hijo de hombre, que es como heno?” (Isaías 51:12).
Dios nos insta encarecidamente que no temamos al hombre, ya que es mortal, mientras que Dios nos consuela. Nos va a dar ayuda.

6.- No temer las señales del cielo.
“Oíd la palabra que Jehová ha hablado sobre vosotros, oh casa de Israel. 2 Así dijo Jehová: No aprendáis el camino de las naciones, ni de las señales del cielo tengáis temor, aunque las naciones las teman. 3 Porque las costumbres de los pueblos son vanidad; porque leño del bosque cortaron, obra de manos de artífice con buril. 4 Con plata y oro lo adornan; con clavos y martillo lo afirman para que no se mueva. 5 Derechos están como palmera, y no hablan; son llevados, porque no pueden andar. No tengáis temor de ellos, porque ni pueden hacer mal, ni para hacer bien tienen poder” (Jeremías 10:1-5).
Las señales de los cielos.- Astrología, cometas, etc.
Idolatría.- Los ídolos no tienen poder.

Nuestra victoria al miedo

7.- Jesús venció.
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, 15 y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2:15).
La victoria de Jesús, nos libra del temor a la muerte.
Lo peor que nos puede pasar es morirnos, y si nos morimos nos vamos con el Señor.
“Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21).

8.- El Espíritu Santo y el miedo.
“Y reposará sobre él el Espíritu de Jehová; espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor de Jehová” (Isaías 11:2).
Dios mismo ha decidido vivir dentro de nosotros.
El Espíritu Santo que mora en nosotros nos lleva a temer a Dios, y no a los hombres.
“Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!” (Romanos 8:15).
El Espíritu Santo morando en nosotros nos lleva a decir “papá”, Dios es nuestro padre y no hemos de temer, sino sentirnos hijos protegidos por Dios.
“Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos. 7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (II Timoteo 1:6-7).
Para no temer hemos de:
1.- “Avivar el fuego de Dios”.- Acercarnos a Él, nos hace que el temor huya.
2.- “Poder”.- El Espíritu de Dios va a darle poder.
3.- “Dominio propio”.- El Espíritu Santo nos dará autocontrol y podremos someter entre otras muchas cosas el miedo.

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