Historia de un velo

“Y cuando acabó Moisés de hablar con ellos, puso un velo sobre su rostro.34 Cuando venía Moisés delante de Jehová para hablar con él, se quitaba el velo hasta que salía; y saliendo, decía a los hijos de Israel lo que le era mandado.35 Y al mirar los hijos de Israel el rostro de Moisés, veían que la piel de su rostro era resplandeciente; y volvía Moisés a poner el velo sobre su rostro, hasta que entraba a hablar con Dios” (Éxodo 34:33-35).

“Así que, teniendo tal esperanza, usamos de mucha franqueza; 13 y no como Moisés, que ponía un velo sobre su rostro, para que los hijos de Israel no fijaran la vista en el fin de aquello que había de ser abolido. 14 Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado. 15 Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos. 16 Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará. 17 Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad. 18 Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (II Corintios 3:12-18).

 

La palabra “Calima” que tantas veces hemos oído a los meteorólogos cuando nos hablan de vientos llenos de polvo que impiden ver las cosas que tenemos delante en griego significa “velo”. Y esta es la palabra que usa Pablo en este texto.

Un velo dificulta la visión y hace que las cosas se vean turbias, sin nitidez.

 

1.- Moisés usa un velo en Éxodo.

Este velo trasciende al Antiguo Testamento y llega al Nuevo Testamento.

Hay un velo que impide ver la gloria y la revelación de Dios.

La gente, en especial los no cristianos, tienen un velo que les impide ver la gloria de Dios.

Lo que le pasaba a los judíos en el pasado también pude pasarnos a nosotros

Un velo impide ver lo que tenemos delante con claridad y por tanto podemos equivocarnos.

 

2.- Tipos de velos.

a.- Prejuicios: Un prejuicio literalmente es un juicio previo. Lo que creías ayer te impide ver la revelación de mañana. Lo que opino hoy me impide ver lo que Dios quiere revelarme.

Es corriente que se juzgue antes de conocer o experimentar.

“No me gusta esa comida porque nunca antes la he comido” Esto es típico en los niños.

Si piensas que la iglesia es mala, ya no vas a venir ¿Para qué? Si es mala y tu lo sabes ¿Para qué conocerla?

b.- Velo de la desobediencia: El pecado nos impide ver lo de Dios.

Persistir en desobedecer nos aparta cada vez más de la revelación de Dios.

c.- Velo del conformismo: Nos adaptamos a una situación o cosa y no queremos cambiar.

Querer seguir igual frena la revelación de Dios.

d.- Velo de la idolatría: Poner cosas antes que Dios. Cualquier cosa que pongas antes que Dios es tu dios.

 

3.- El velo que trasciende por los siglos.

“Pero el entendimiento de ellos se embotó; porque hasta el día de hoy, cuando leen el antiguo pacto, les queda el mismo velo no descubierto, el cual por Cristo es quitado” (V.14).

Pablo nos dice que este velo que impedía ver la gloria de Dios en Moisés continuaba en aquellos momentos en Israel. En el tiempo de Pablo el velo continuaba ante los ojos de Israel.

Solo Cristo quita el velo, leer la Biblia sin tener a Jesús nos lleva a entender mal la Biblia.

  • Los no cristianos ven OVNIS en la Biblia porque tienen un velo.

La mente sin Cristo es una mente torpe y “embotada” sin importar el coeficiente intelectual que tengan.

 

4.- El velo sobre Moisés.

“Y aun hasta el día de hoy, cuando se lee a Moisés, el velo está puesto sobre el corazón de ellos” (V.15).

Moisés decía lo que Dios le revelaba y esto acabó escrito. A través de Moisés se manifestaba la gloria de Dios.

Ahora Moisés continua hablando la revelación de Dios a través de sus escritos, sin embargo el velo continua.

 

5.- La esperanza del velo caído.

“Pero cuando se conviertan al Señor, el velo se quitará” (V.16).

Los judíos pueden retirarse el velo solo tienen que recibir a Jesús.

Todos podemos quitarnos el velo, solo tenemos que recibir a Jesús.

La conversión, dejar lo que se hace habitualmente y hacer lo que Dios manda abre los ojos a la verdad de Dios.

 

6.- Declaración de la deidad del Espíritu Santo.

“Porque el Señor es el Espíritu” (V.16).

Jesús y el Espíritu Santo son lo mismo.

Cuando Jesús actúa lo hace para preparar el camino al Espíritu Santo y cuando el Espíritu Santo actúa lo hace para levantar a Jesús.

Trabajan juntos, mano a mano en nuestras vidas, porque la trinidad al completo quiere que seamos gente competente. “El cual asimismo nos hizo ministros competentes” (V.6). y trabaja para que esto se haga realidad.

 

7.- Libertad.

“Donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (V.6).

Somos libres de la esclavitud de la tradición judía, somos libres del pecado, somos libres de los malos hábitos porque el Espíritu Santo nos guía por los caminos de bendición.

Somos libres de la maldición de la ley.

 

8.- Sin velo hay transformación.

“Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor” (V.18).

La revelación produce transformación.

Cuando nos quitamos el velo la gente puede ver la gloria de Dios como si la estuviera mirando en un espejo.

No hay niebla, no hay Calima, no hay venda.

Mirar la gloria de Dios produce transformación.

“De gloria en gloria” de mirada en mirada, cada vez ponemos los ojos en Jesús sin la venda esa miranda nos transforma en lo que vemos.

Ver la gloria de Dios, ver a Dios nos hace parecernos a Dios.

El Espíritu Santo nos lleva a la comunión con Dios para que veamos su gloria y seamos transformados.

El proceso de santificación es un proceso de contemplación de Dios.

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