Servir o servirse de Dios.

“Estaba con una conocida de nuestra familia, no asiste a ninguna iglesia cristiana, y me dijo: Yo creo en Dios, le pido constantemente, oro por mis hijos, y así estuvo dándome razón, de todo lo que le pedía a Dios y de su fe en Dios.

Sin embargo, ella hace lo que quiere, no va a la iglesia, y no sirve a Dios”.

 

Tiene un Dios en el que cree, y no le digas que no, solo para pedirle cosas, no para obedecerle.

 

Hay dos tipos de personas:

1.- Buscan a Dios para lo que Él pueda darles. (Dios varita mágica).

2.- Buscan a Dios para hacer su voluntad y extender el reino de Dios.

 

 “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a si mismo, y tome su cruz, y sígame” (Marcos 16:24).

Podemos transcribirlo:

“No hemos sido llamados para creer en Dios solo para que Él haga nuestra voluntad, sino que Dios nos llama para que nosotros hagamos la suya”.

Sorprendentemente, cuando hacemos su voluntad, Él nos bendice con lo que esperamos.

 

1.- Abraham.

El padre de la fe.

Dejó su tierra donde estaba bien acomodado y era reconocido, dejó su familia.

Obedeció sin saber a dónde iba.

La fe verdadera responde al llamado de Dios, antes que a la comodidad personal.

 

2.- Isaías (Isaías 6:1-8).

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. 2 Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. 3 Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. 4 Y los quiciales de las puertas se estremecieron con la voz del que clamaba, y la casa se llenó de humo. 5 Entonces dije: ¡Ay de mí! que soy muerto; porque siendo hombre inmundo de labios, y habitando en medio de pueblo que tiene labios inmundos, han visto mis ojos al Rey, Jehová de los ejércitos. 6 Y voló hacia mí uno de los serafines, teniendo en su mano un carbón encendido, tomado del altar con unas tenazas; 7 y tocando con él sobre mi boca, dijo: He aquí que esto tocó tus labios, y es quitada tu culpa, y limpio tu pecado. 8 Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí”

Después de encontrarse con la santidad de Dios, dijo: “Heme aquí”.

El encuentro con Dios produce disponibilidad para servir.

Cuando se tiene un encuentro con Dios, todo se transforma dentro de la vida de la persona.

Dios quiere tener encuentros con nosotros para transformarnos.

 

3.- Nehemías.

Al conocer la situación de la ciudad de Jerusalén, dejó su comodidad en Persia, era copero del rey, para reconstruir los muros.

“Los que edificaban en el muro, los que acarreaban, y los que cargaban, con una mano trabajaban en la obra, y en la otra tenían la espada” (Nehemías 4:17).

Nehemías dejó la comodidad para sufrir incomodidad.

 

4.- Pablo.

Tras su conversión, pasó de ser perseguidor de la iglesia, siendo un reconocido y bien considerado judío, a dedicar su vida a servir a Dios y a ser maltratado.

De perseguidor a perseguido.

“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno. 25 Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; 26 en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; 27 en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez” (II Corintios 11:24-27).

 

Podría hablar de muchos más, el capítulo 11 del libro de Hebreos tenéis una lista de ellos, pero:

 

5.- Otros buscan a Dios por interés.

No todos en la biblia buscan a Dios para servirle, hay otros que lo hacen por interés:

 

Diez leprosos. – Buscaban la sanidad.

Saul. – Servía a Dios para ser rey.

Pueblo de Israel. – Se hizo un becerro de oro. El pueblo buscaba a Dios por su protección, si pensaban que Dios no podía ayudarles, se buscaban otro dios.

 

6.- Corazón de Moisés.

“Ahora, pues, si he hallado gracia en tus ojos, te ruego que me muestres ahora tu camino, para que te conozca, y halle gracia en tus ojos; y mira que esta gente es pueblo tuyo. 14 Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso. 15 Y Moisés respondió: Si tu presencia no ha de ir conmigo, no nos saques de aquí” (Éxodo 33:13-15).

Moisés buscaba a Dios porque quería estar en su presencia, y andar en sus caminos cumpliendo su propósito, no buscaba otra cosa.

A Moisés no le impresionaba tener una congregación de un millón de personas, le importaba que Dios estuviese con él.

 

7.- ¿Para que nos congregamos?

 “No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca” (Hebreos 10:25).

Dios quiere que nos congreguemos para:

 

Hallar consuelo y dar consuelo.

Ser formado y formar a otros.

Ser discipulado y discipular a otros.

Recibir consejo y aconsejar a otros.

Evangelizar para que otros conozcan de Dios. (Si evangelizas ¿Qué haces con los que se convierten?)

Trabajar en la obra de Dios.

Colaborar para que la obra de Dios se extienda.

 

Dios quiere que nos congreguemos para que no hagamos “castillos en el aire”, para que no demos “puntadas sin hilo”.

Dios quiere hacer cosas en la tierra, y nosotros somos sus manos.

La iglesia es el lugar diseñado por Dios para que se haga la obra de Dios de manera correcta.

La iglesia no fue diseñada por Dios para servirse, sino para servir a otros.

 

8.- Sin embargo, Dios bendice.

Dios busca a personas que le obedezcan fielmente, para así derramar su bendición sobre ellos.

 

Abraham.- Gracias a su obediencia, Dios le hizo padre de una gran nación, Dios le dio una nueva tierra, Dios le dio un hijo siendo su esposa estéril.

 

Moisés.- Fue porque buscó la presencia de Dios que se abrió el mar rojo, que cayó maná, que brotó agua, que llegaron codornices, que se abrió la tierra, que los zapatos no se gastaron, etc…

 

Isaías.- Gracias a la obediencia de Isaías, profetizó que Jerusalén sería liberada del Senequerib y así ocurrió, vio como el reloj de sol retrocedió diez grados. Sus profecías mesiánicas se cumplieron todas.

 

Nehemías.- Gracias a su obediencia, Nehemías tuvo el favor y la protección del rey Artajerjes I.

El muro se reconstruyó en tiempo récord.

Tuvo protección frente a sus enemigos.

Hubo un arrepentimiento del pueblo, confesión de pecados y renovación del pacto con Dios, una renovación espiritual.

 

Pablo.- Gracias a su consagración, Dios le dio el don de sanidad a Pablo, sanó a un hombre en Listra, a enfermos en Malta, en Filipos expulsó un espíritu de adivinación, fue liberado milagrosamente de la cárcel en Filipos, oró por Eutico y resucitó, le picó una serpiente y no le pasó nada.

Además de tener grandes revelaciones, y la dirección de Dios.

 

Dios hace milagros con los que buscan a Dios primero.

Dios hace milagros con los que saben que hay que poner el caballo delante del carro.

Dios hace milagros con los que aman a Dios sobre todas las cosas.

 

 

 

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