“Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. 19 Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago. 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo hago yo, sino el pecado que mora en mí” (Romanos 7:18-20).
1.- Título.
Esta predicación se llama “El enemigo del espejo”, este título bien podría ser el de una novela, con un argumento de película, tal como:
– Alguien que ve por las mañanas en el espejo a un monstruo, y que luego, cuando sale de casa la gente le ve como a una persona amable.
– Tal vez podría ser de alguien que se cree muy bueno, y un día mirando en el espejo ve su auténtico yo.
– Tal vez podría ser de alguien que, al mirarse al espejo, el reflejo le ataca.
No sé, se podrían hacer muchos guiones con este título.
2.- El pecado mora en mí.
Pero lo que a nosotros nos interesa es saber que la Biblia dice que hay cosas dentro nuestra que son nuestros enemigos, que es importante entender que “el pecado mora en mí”, como dijo Pablo.
3.- Ser conscientes.
Ser conscientes de que vemos a un enemigo en el espejo, es algo que nos va a ayudar a entender mejor la vida cristiana.
Usted no tiene que luchar con los vecinos, con los compañeros de trabajo, con sus familiares, usted tiene que luchar contra el enemigo que usted ve cada mañana en el espejo.
4.- Crucificar el yo.
El cristiano nacido de nuevo entiende perfectamente.
“Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí” (Gálatas 2:20).
El antiguo yo de Pablo fue crucificado con Cristo. No habla de una muerte física, sino espiritual.
El “yo” que buscaba autosuficiencia, y orgullo fue crucificado.
5.- “Ya no vivo yo”.
No es que dejes de ser tú, no es que pierdas la personalidad, es que cedes el control.
El centro deja de ser mis deseos, mis planes, mi voluntad, y lo es Cristo..
“Ya no vivo yo”. Se puede decir en lenguaje más actual que “tienes que morir al ego”.
Morir al ego es: Renunciar al orgullo, dejar la autosuficiencia, someter la voluntad a la de Dios, abandonar el pecado.
6.- Otro guion:
El hombre que por la mañana ve que el reflejo del espejo no coincide exactamente a los movimientos que él hace. Se asusta, y decide tapar el espejo con una toalla.
Al día siguiente la toalla está en el suelo, y el reflejo sigue moviéndose de manera distinta, se ve él, es su rostro, pero los movimientos no coinciden.
Empieza a discutir con el espejo, y este le responde, entonces le grita, le dice que se vaya, pero el espejo le dice: “el enemigo eres tú”.
El hombre se acerca al espejo, y lo golpea con su puño, pero para su sorpresa no se rompió, el reflejo tomó su mano, le agarra y tira de él.
Fue una succión profunda, se sintió arrastrado totalmente, el espejo onduló como agua, el hombre gritó, pero nadie lo oyó.
Cuando abrió los ojos, el estaba de pie en el baño, todo parecía normal, pero su reflejo estaba fuera y él dentro del espejo.
El hombre se asustó, golpeó el cristal desde dentro, pero no pasó nada, mientras, su reflejo se ajustó la corbata, sonrió, y salió por la puerta.
7.- “Mas cristo vive en mí”.
No solo es morir, es intercambiar vidas.
Es permitir que Cristo viva a través suya. Es dependencia de Dios.
8.- Es Cristo quien vive.
Pablo dice que ya no vive él, que es Cristo el que vive.
Pablo quedó atrapado dentro del espejo y ahora es Cristo el que vive.
9.- ¿Cuándo se muere al yo?
Cuando eliges perdonar en lugar de vengarte.
Cuando obedeces, aunque no tengas ganas.
Cuando buscas agradar a Dios más que a las personas.
Cuando entregas tus planes y aceptas los de Él.
Cuando dejas que él viva, y tú te quedas, dentro del espejo.
10.- Trabajo diario.
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lucas 9:23).
Cada día, es una decisión diaria.
Implica negarse voluntariamente. Implica no dejar que el espejo le atrape, sino entrar voluntariamente dentro del espejo.
“Sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado juntamente con él, para que el cuerpo del pecado sea destruido, a fin de que no sirvamos más al pecado” (Romanos 6:6).
El viejo hombre, el enemigo del espejo, ha de ser crucificado.
11.- Dios nos ayuda a morir.
“Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Colosenses 3:3).
Dios va a mandar a personas y situaciones para que golpeen nuestro orgullo y ayudarnos a morir.
Cuando Dios quiere usar a personas, a veces, permite que le pasen cosas duras para matar su ego.
Permite que quede en ridículo, que otros le vean mal, que pierda trabajo, que la novia le deje, y mil otras cosas que a veces Dios utiliza para ayudarte a morir.
12.- Cantante.
En una ocasión una muchacha cantante, tenía un profesor de canto, le enseñaba a hacer cosas increíbles con la voz, pero la muchacha cantaba mecánicamente, era pura matemática, le faltaba poner sentimiento.
El entrenador la enamoró, y cuando más enamorada estaba, la dejó.
A partir de ahí las canciones de la muchacha cambiaron, fueron canciones maravillosas y llegó a ser la mejor en su estilo, ya que lo que cantaba lo hacía con el corazón roto.
Dios a, a veces, nos rompe el corazón para que hagamos las cosas de manera excelente.
13.- Lo importante.
La meta es que la obra de Dios se haga en la tierra.
Dios ha permitido que nazcamos dos veces, en la carne y en el espíritu, para darnos un propósito.
Tenemos que extender el reino de Dios.
Para eso tenemos que ser gente de carácter, gente comprometida, y negarse a todo lo que nos impide conquistar para Dios.
El enemigo que vemos en el espejo, el yo, ha de ser neutralizado, para poder avanzar en la conquista.
