Panes de primicias

“Eliseo volvió a Gilgal cuando había una grande hambre en la tierra. Y los hijos de los profetas estaban con él, por lo que dijo a su criado: Pon una olla grande, y haz potaje para los hijos de los profetas. 39 Y salió uno al campo a recoger hierbas, y halló una como parra montés, y de ella llenó su falda de calabazas silvestres; y volvió, y las cortó en la olla del potaje, pues no sabía lo que era. 40 Después sirvió para que comieran los hombres; pero sucedió que comiendo ellos de aquel guisado, gritaron diciendo: ¡Varón de Dios, hay muerte en esa olla! Y no lo pudieron comer.41 El entonces dijo: Traed harina. Y la esparció en la olla, y dijo: Da de comer a la gente. Y no hubo más mal en la olla” (II Reyes 4:38-41).

 

“Vino entonces un hombre de Baal-salisa, el cual trajo al varón de Dios panes de primicias, veinte panes de cebada, y trigo nuevo en su espiga. Y él dijo: Da a la gente para que coma. 43 Y respondió su sirviente: ¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? Pero él volvió a decir: Da a la gente para que coma, porque así ha dicho Jehová: Comerán, y sobrará. 44 Entonces lo puso delante de ellos, y comieron, y les sobró, conforme a la palabra de Jehová” (II Reyes 4:42-44).

 

Estamos en un tiempo de decadencia espiritual de Israel.

Eliseo es el representante de Dios en medio de un pueblo, que en su mayoría había abandonado la ley de Dios.

Además, hay decadencia económica, hay hambre.

Normalmente la decadencia ética y espiritual conlleva decadencia económica. Ya que, al no haber respeto por las normas, ni por el bien del otro, el robo es habitual y el lugar se convierte en un infierno.

 

1.- La fe de Eliseo.

Anteriormente sana la olla, y ahora una persona llega con pan.

La fe hace que ocurran cosas maravillosas, cuando las situaciones son difíciles.

Primero con harina vuelve un guiso sano, y ahora se presenta un hombre con panes.

La fe trastorna las circunstancias, hace que los milagros lleguen uno detrás de otro.

 

2.- Generosidad.

En tiempos de hambre lo normal es guardar todo para uno mismo, pero este hombre hace algo completamente diferente, trae sus primicias a Dios.

“Vino”, no fue algo forzado, lo hizo de forma voluntaria.

Dar primicias en abundancia es fácil, pero darla cuando hay hambre, es otro nivel.

 

3.- Lo mejor.

Las primicias no son lo que sobra, son lo primero y lo mejor de la cosecha.

Las primicias reconocen que Dios es la fuente, por tanto, quiere honrarlo.

“Honra a Jehová con tus bienes, y con las primicias de todos tus frutos” (Proverbios 3:9).

Las primicias se entregaban primero, aún cuando la necesidad era grande.

En el Nuevo Testamento no hay evidencia de dar las primicias como parte de la vida cristiana, ya que en Cristo no damos una parte, lo damos todo.

“Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo” (Lucas 14:33).

Dios nos llama a dar el cien por cien de nuestras vidas.

El dar no solo es dar lo material, es también no aferrarse, en el corazón, a las cosas de este mundo.

 

4.-Oseola McCarty.

Un ejemplo que demuestra que la generosidad no depende de la riqueza, sino del corazón.

McCarty, era una fiel cristiana, que asistía fielmente a la iglesia.

Por situaciones económicas tuvo que dejar la escuela para trabajar como lavandera.

Lavó ropa a mano durante 75 años, y vivió con lo mínimo, ahorrando cada moneda en el banco.

En 1995, donó sus ahorros de toda la vida (150,000 dólares) a la Universidad del Sur de Mississippi para financiar becas para estudiantes que no tenían recursos.

Cuando le preguntaron por qué no gastó el dinero en ella, respondió: «Estoy disfrutando mi dinero a través de estos niños».

Cuando la noticia salió a la luz, recibió mucho reconocimiento, en especial “la medalla presidencial de los ciudadanos” entregada de manos del propio Bill Clinton.

Falleció en 1999, con 91 años.

 

5.- Contestación del sirviente.

¿Cómo pondré esto delante de cien hombres? (V.43).

20 panes para cien personas, no cuadra, no alcanza.

El siervo representa la lógica humana. Lo que diría la mayoría de las personas.

La lógica ve la cantidad, no ve la promesa.

La lógica ve la realidad, no el poder de Dios.

 

6.- Dales de comer.

Eliseo responde creyendo en el poder de Dios.

La fe de Eliseo ve lo que las matemáticas no ven. La fe desafía la razón.

Cuando honras a Dios primero, Él se encarga de lo que viene después.

 

7.- La abundancia comenzó al entregarlo.

La abundancia no comenzó con el milagro, comenzó cuando alguien trajo de lo suyo a Dios.

El milagro no comenzó cuando el pan se multiplicó, sino cuando alguien decidió entregarlo.

Dios no comienza con abundancia, comienza con disposición.

Gente dispuesta de corazón, abre la mano de Dios para bendecir.

 

8.-Sobró.

Se cumplió la palabra de Dios, no lo que las matemáticas decían.

Dios bendice la generosidad de este hombre, y la fe del profeta.

Lo poco en las manos de Dios se convierte en abundancia.

La bendición no está en la cantidad, sino en poner lo nuestro en manos de Dios.

 

9.- Paralelo en el nuevo testamento.

“Aquí está un muchacho, que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos; mas ¿qué es esto para tantos? 10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones. 11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían. 12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada. 13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido” (Juan 6:9-13).

 

Jesús multiplica pocos panes y pocos peces cuando había una multitud, gracias a la generosidad de este muchacho.

El patrón es el mismo en los dos milagros:

 

Poca cantidad  generosidad  palabra de fe  abundancia.

 

10.- Personas anónimas.

Tanto el hombre de Baal-Salisa, como el muchacho, son personas anónimas, no son protagonistas, sin embargo, la generosidad de ellos desata los milagros.

Dios hace muchas cosas con personas que parecen insignificantes, o que pasan desapercibidos.

El reino de Dios se establece con aquellos que no buscan su gloria ni su fama.

 

11.- El milagro no ocurre en las manos.

Cuando Eliseo suelta el pan y lo da al criado, comienza el milagro.

Cuando Jesús suelta los panes y los peces, comienza el milagro.

La multiplicación comienza cuando dejamos de retener.

 

12.- La multiplicación se manifiesta con la obediencia.

En los dos casos se multiplica cuando obedecen la orden loca, y empiezan a repartir.

“Mientras iban fueron sanados”, los leprosos no se sanaron cuando Jesús oró, sino cuando obedecieron teniendo aún la lepra.

Muchos milagros se manifiestan con el desarrollo de la obediencia.

Hay milagros instantáneos, pero hay otros que vienen casi sin darte cuenta mientras estás obedeciendo.

 

13.- Las primicias y la resurrección.

“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” (I Corintios 15:20).

Las primicias son la señal visible de que hay más por venir.

Lo primero, es garantía de lo que vendrá después.

Los panes de primicia anticipan abundancia.

 

14.- Jesús es el pan de vida.

Jesús no solo multiplica el pan, él es el pan “Yo soy el pan de vida” (Juan 6:35).

El muchacho y el hombre de Baal-Salisa dieron de lo que tenían, Jesús se dio a sí mismo.

Jesús es la muestra de lo que vendrá después.

La resurrección de Jesús es garantía de nuestra resurrección.

La resurrección de Cristo no es el final de la historia, es el comienzo de la cosecha.

La gente busca la inmortalidad, vivir más.

Los cristianos somos inmortales, gracias al sacrificio de Jesús y su resurrección, vamos a vivir eternamente con Él.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *